Blog de Olaya Escort en Madrid

¿Cómo ser multiorgásmica? O tener varios orgasmos

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El otro día estaba leyendo una revista y vi un artículo que me llamó mucho la atención porque es una pregunta que muchas mujeres, sobre todo las que no tienen tanta experiencia con el sexo, se preguntan o piensan si es verdad: ser multiorgásmica.

Si sabes de lo que hablo, sabrás que las mujeres podemos serlo mucho más fácilmente que los hombres que, con uno, se quedan más que satisfechos. Pero, en el caso de las mujeres, el tener varios orgasmos ( multiorgásmica) no es nada malo, ni mucho menos. En realidad es mucho más agradable, siempre sin pasarnos claro.

Ahora bien, llegar a ser multiorgásmica no es solo el tocar esa cosita entre tus piernas hasta que te corras una vez, y otra, y otra. No, no, ni mucho menos. Se trata de hacer algo más. Y eso es lo que hoy quiero comentarte basándome en ese artículo de la revista y a mis propias experiencias que, espero, te sirvan para mejorar tus relaciones de pareja (yo estoy segura de que será así).

Uno de los primeros consejos que te doy es el del ejercicio. Una mujer conseguirá ser multiorgásmica si está en forma. Y no, no me refiero a que si eres gordita ya no puedes serlo, lo cierto es que eso no tiene nada que ver. Lo que tienes que tener en cuenta es que debes estar en forma (es decir, que no te duelan los músculos ni te den calambres u otras cosas por forzar un poco la postura.

Sobre todo los ejercicios deben centrarse de cintura para abajo, te dejo algunos que pueden venirte bien:

– Acuéstate en el suelo boca arriba y ten las rodillas dobladas. Las plantas de los pies han de estar en el suelo y debes tratar de apretar los músculos de la entrepierna y relajarlos varias veces ya que te ayudará a tonificarlos.

– También te viene bien hacer lo mismo (contraer y relajar) los músculos del esfínter, es decir, el anillo muscular que hay en el ano.

– Para la vagina las cosas son más difíciles pero piensa en que quieres retener las ganas de orinar. Abre y cierra, lentamente, la vagina, como si quisieras que la orina saliera muy lentamente. Tienes que tratar de aguantar todo lo posible aunque lo normal es empezar con una duración de aguante de cinco segundos y después ir ampliando hasta 20.

– Por último, la vulva, abriendo y cerrando ese lugar, aguantando varios minutos si puede ser, etc.

Todo esto son ejercicios Kegel que te viene fenomenales para la salud sexual de tu cuerpo, así que no viene mal hacerlos todos los días (que además no cansan tanto y mientras puede leer algo (ya sabes lo que yo estuve haciendo mientras…).

Otro consejo que os puedo dar es que no sintáis vergüenza por el sexo ni por sentiros excitadas, porque no es nada malo. Tampoco te debe importar que él se dé cuenta. A veces eso solo hace que se sientan más excitados, así que eso ayuda.

Tómate el tiempo que necesitas y, sobre todo, disfruta como nunca del sexo. No te vas a convertir en una ninfómana ni te va a pasar nada (eso de arder en el infierno y cosas así). Esto es algo que va a ocurrir y que será grandioso, así que deja los prejuicios para otros y ponte manos a la obra lo mejor posible para conseguirlo.

Cómprate un vibrador y úsalo. Y no solo un poquito. Experimenta con él, busca esas zonas donde sientes más, donde te da más placer usarlo. Incluso puedes dejarlo encendido varias horas, si lo aguantas, y así irás sabiendo lo que es estar excitada todo el tiempo (o incluso lo que es tener un orgasmo, y otro, y otro). Al principio puede que te cueste pero después te será mucho más fácil soportarlo (porque sí, suele afectar más a las mujeres cuando se tienen varios, al estar más sensible la zona puede resultar doloroso si no sabes cómo tocarte).

De todo lo que leí, creo que me quedo con lo último que fue lo de dejarte llevar y hacer que el cuerpo haga todo lo demás. A veces estamos tan pendientes del qué dirán, qué pensarán que no se deja la mente en blanco y se atiende a una sola cosa: nuestro propio placer.

No cometas tú los mismos errores e intenta buscar tu satisfacción, o haz que tu pareja la busque por ti y te ayude, que eso también puede ser.

Mil besos,

Olaya Blog de Escort Madrid.

En un local liberal…

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Olaya Escort en un local liberal. Mi primera experiencia

Contaré un poco mi experiencia de ayer mismo por la noche en un local de intercambio de parejas, o mas bien “local liberal“. El local liberal se llama Sepulvedana

Fuí a este club por primera vez, con mi actual pareja , la verdad es que ya habíamos ido alguna vez al 5&7 de la calle Árbol (otro club) pero para mi gusto ni punto de comparación, en todos los aspectos este lo supera con creces.

Fuimos a cenar… y a eso de las 22:00 hrs le insinué que podríamos ir a ver que tal era el ambiente en este sitio del que tenía buenas referencias… tras convencerla un poco jejeje conseguí mi objetivo y nos fuimos para allí

Mi primera impresión al entrar fue genial, hicimos una ruta guiada por todo el club y todo excelente. En el primer piso está el guardarropa, en el cuál había dos chicas preciosas que trabajan allí , vestidas con lencería de encaje y tanga… uff la cosa prometía , luego hay una barra de bar donde sirven copas, . el ambiente genial, todo super bien decorado.

En el segundo piso del local liberal está la sala de cine con sofás, el cuarto oscuro, y varias salas con camas gigantes y sofás donde imaginé que se cocería la acción. Luego hay un jacuzzi y una piscina bastante grande con agua caliente , una autentica pasada. Ahh y hay una terraza/jardín con mesas y sillas fuera donde poder tomar algo tambien y salir a fumar. Perfecto todo.

En el último piso está la discoteca, y en la barra también había dos camareras vestidas sexy de encaje con tanga y que estaban de muerte , luego están los lavabos, las duchas y las taquillas.

Bueno, al ser la primera vez que ibamos a este club liberal, y al no tener mucha experiencia en este mundo, en esta primera visita nos limitamos a observar el ambiente, tomarnos unas copas en la disco , bailar los dos y eso. Al principio sobre las 12 o asi no había mucha gente, pero a medida que pasó la noche se fué llenando hasta que sobre las 02 o así que nosotros nos fuímos estaba todo el local a reventar. No se cuanta gente habría, pero no exajero si digo que había 150 personas o más no lo sé , pero las sensación es que había gente por doquier, pero sin llegar a agobiar. Esto último es relativo…

Bueno, como he dicho había mucha gente y de todas las edades, me sorprendíó que había mucha gente joven, de entre 25/45 años la mayoría. Nosotros nos dedicamos a purular por el local , ahora un rato a la piscina, ahora un rato al jacuzzy, ibamos a la disco a tomar algo y bailar, salíamos a fumar, y bueno al final nos fuímos a una de las salas del segundo piso y lo hicimos allí delante de todos… claro. Nosotros en principio no buscabamos intercambio, pero supongo que de querer se podría, porque la verdad es que te ibas rozando con los demás cuerpos continuamente, y a poco que busques un poco de complicidad supongo que no será difícil llegar a algo más.

Después de casi 3 horas, el balance para mi genial, una noche supermorbosa, cargada de erotismo por todas las esquinas, un ambiente genial y liberal , con respeto en todo momento de todo el mundo para con todo el mundo …. y en cuestión de precio pues nos costó 60 euros a los dos. Eso incluye la entrada y 4 copas, a nivel de precio lo veo también mas que razonable.

En fin, solo quería relataros mi experiencia por si a alguien le puede servir de referencia y probar algo diferente en el mundo tan monótono en el que vivimos.

Volveré seguro.

Un besazo,

Olaya Escort, en blog de Escorts.

Fuente:  https://www.lelo.com › Inicio › RELATOS ERÓTICOS

Fuente: www.encuentrosvip.com/primeraexperiencia-visto-por-el

Fuente: www.100momentos.com/main/…/miprimera-visita-un-club-relato-en-primera-person…

Fuente: cuentos-relatos-eroticos.blogspot.com/2014/…/miprimeraexperiencia-en-un-club.ht

Fuente: https://lapetitemort2015.wordpress.com/2015/…/nuestra-primera-vez-en-un-club-liber..

Fuente: www.100momentos.com/main/…/miprimera-visita-un-club-relato-en-primera-person…

Disponible en Barcelona desde el 16/10 hasta el 20/10. Ambos incluidos

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Disponible en Barcelona Olaya Exclusive Escort. Con nuevas lencerías sexys, sensual…

Buenas tardes,

Ya sabéis que en mi blog os escribo mi disponibildad, como mis Tours. Estaré en Barcelona desde el 16/10 hasta 20/10, ambos inclusive.

El 21/10  a mediodía regreso a Madrid, de nuevo.

Reserva ya tu cita si todavía no me conoces!!!!!. No te arrepentirás.

Por cierto he comprado una nueva lencería que ya que os encanta….y por supuesto la de azul eléctrica con negro, y su ceñidor..

Hasta pronto

Un millón de besos,

Olaya Exclusive Escort Barcelona- Madrid

 

 

Relato erótico: Hambre y Sumisión

Hambre:

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Relato erótico: Hambre. Sumisión

Abrí los ojos. El techo de color blanco fue mi primera visión. Intente levantarme, algo me lo impedía. Note dolor en las muñecas y los tubillos. Estaba atada a la cama. Mi cuerpo completamente desnudo, hacia una x, en la cama.

Grite, pedí auxilio, hasta que agotada deje de hacerlo.

Unas horas después entro un hombre con el rostro tapado. Le pedí, le suplique que me desatara, que me dejara marchar. De nada sirvió. Me tapo los ojos con un pañuelo.

– María, sabes que eres muy hermosa.- dijo.

– Me conoces?

– Silencio, no hables- respondió

– Por qué me has secuestrado?, no he hecho nada- suplicaba entre sollozos- no tenemos dinero en casa.

– No quiero dinero. Cálmate y después vendré a darte de comer.

Salió de la habitación donde me tenia, sin quitarme la venda de los ojos.

No sé cuánto tiempo paso, pero volvió a entrar. Estuvo preparando algo, no se qué, pero duro unos minutos, sentí como se destapaban botes, o eso me pareció.

– Tienes hambre?

– Si.

– Abre la boca.

Hice lo que me dijo, pues creo que llevaba casi un día completo sin comer.

– No mastiques.- comento

Algo me rozo los labios, yo abrí un poco más la boca y me introduje un poco en ella. Chupe. Era algo duro, pero estaba recubierto de mermelada de fresa. Lamí y lamí. Después el, extrajo lo que era aquello y volvió a meterlo en mi boca. Ahora era mermelada de manzana. Lo chupe con ansia. La forma de aquello que entraba en mi boca  me era conocida, hasta que me di cuenta. Era un pene, estaba comiendo mermelada untada en su miembro. El hambre no me había dejado darme cuenta antes. Rápidamente hice un movimiento de cabeza, sacándome su miembro de mi boca.

– No quieres comer más?-

– Es asqueroso- le respondí

– Bueno, volveré a la noche.

Aunque tenía ganas de vomitar, sabía que la mermelada que había ingerido me había aplacado algo el hambre.

La puerta volvió a abrirse, varias horas después. Otra vez el mismo ritual, mientras yo le seguía suplicando que me dejara marchar.

Note como su mano acaricio mi sexo, intente cerrar las piernas, pero las ligaduras no me dejaban. Su mano siguió acariciándome, sus dedos frotaron mi clítoris. Aunque yo me resistía, esas caricias me estaban excitando, no quería, mi mente se resistía, pero mi cuerpo no.

Note como algo entraba dentro de mí. me estremecí. El metió dos dedos dentro de mi y extrajo el cuerpo que había introducido antes, sin dejar que ese cuerpo extraño, dejara de tocar mi piel, lo llevo hasta mi boca, me lo puso en los labios, apretó un poco y se introdujo en mi boca, era una fresa. La comí, pues el hambre que sentía era espantosa, a pesar que había estado dentro de mi vagina.

La operación se repitió varias veces, unas veces eran fresas, otras cerezas, y una de ellas un plátano, que hasta que llego a mi boca, entro y salió de mi sexo varias veces. Tantas que me produjo un orgasmo.

Así estuve casi un mes, alimentándome de esa manera. Solo me desataba, para ir al baño. Logre saber quién era el. Un vecino de toda la vida. Le prometí que no lo denunciaría, pues no me había hecho daño físico alguno. El se fio de mi, y me dejo en libertad.

Cumplí mi palabra, los primeros días coincidimos en el súper. No intercambiemos palabra alguna.

Un día llame a su puerta. El me abrió, y quedo sorprendido de verme.

– Tengo hambre.- le dije.

Feliz Domingo. Tengo un montón planes, y cosas de hacer. Y Hacerme una foto casera con mi nueva lencería francesa, comprada el viernes. La llevo a Barcelona, que estaré disponible desde el 16 Octubre hasta 20 Octubre incluido. El 21 regreso a Madrid, de nuevo.

Millones de besos,

Olaya Blog de Escorts Madrid- Barcelona

Relato erótico-sexual en el autobús.

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Relato erótico-sexual en el autobús. Olaya Escort Madrid-Barcelona, vestida con un babydoll muy ceñidog gris y negro de encaje, que hace que se me transparente el pecho. Escribiendo un encuentro sexual que pasó en mi juventud

 

Encuentro sexual en el autobús:

Esto me ocurrió hace algunos años. Ahora ya tengo 30 pero nunca se me olvidará lo sucedido aquel día.

Era verano y me encontraba con mis amigas en la playa. Éramos muy mojigatas en aquella época y sobre todo yo. Mis amigas ya habían tenido novietes, si se les puede llamar así. Lo único que hacían era besarse aunque eso ya era mucho para mí. Ese día, iba a ocurrir algo que me cambiaría la vida (por lo menos sexual).

Después de tres baños largos en el mar, esperamos a que se nos secase el bikini. Nos dimos cuenta que no teníamos tiempo para esperar a que se secase puesto que el autobús no tardaría en llegar. Todas llevábamos poca ropa como sucede en verano. Mi mejor amiga llevaba shorts y una camiseta en la que se veía el ombligo. Yo llevaba un vestido de tiras muy mono que realmente me quedaba bastante bien. En aquella época éramos figurines, cosa que cambia con la edad. Era bastante delgada y estaba muy morenita como a mí me gusta. El vestido era de color naranja y eso hacía que resaltara más el moreno. El bikini no se me había secado lo suficiente así que después de pensármelo mucho, mi amiga me dijo que me lo quitara. No tenía ropa para cambiarme y me daba mucha vergüenza quitarme el bañador pero no vi otra solución. El bikini estaba muy mojado y era imposible que no se me mojara la ropa. Me puse el vestido y me quité la parte de arriba. El vestidito era de una tela muy fina y se llegaban a traslucir las tetas. He de decir, que yo fui la primera de mis amigas en desarrollar. Ya tenía bastantes tetas o a mí me lo parecía. Mis amigas estaban bastante planas por eso no entendían a veces mi vergüenza. Todas ellas querían tener más pecho y yo en cambio, todo lo contrario. Hoy en día tengo que decir que estoy muy contenta con mis tetas. Tengo los pezones oscuros y muy pero que muy prominentes. En aquella época, también destacaban y se intuían los pezoncitos a través del vestido. Además había enfriado y al tener el pelo mojado y tan poca ropa, se me erizó la piel y con ello, los pezoncitos se endurecieron. Ya no podía hacer nada pero me daba mucha vergüenza que se marcasen tan descaradamente.

Pero esto no fue todo. Notaba frío en el chocho ya que yo enseguida me enfrío. La braga del bañador también estaba mojada y me preocupaba coger alguna infección por frío; por experiencia propia. Cuando lo comenté con mis amigas me dijeron que me la quitase. Yo no me lo podía creer. Estaban diciéndome que no llevase nada debajo del vestido. Me excitó un poco la idea. Siempre he pensado que tenía a la mujer que soy ahora escondida. Siempre me ha gustado el sexo pero en aquella época, no lo reconocía.

Les dije que no era posible porque llevaba falda y que se me podría ver algo. Ellas me dijeron que no era probable que me viesen nada si me andaba con cuidado. Creo que a ellas también les gustaba la idea y por eso les dije que si ellas lo hacían, yo lo haría. No creí que aceptarían pero lo hicieron. Claro, que no me di cuenta que ellas llevaban shorts, y yo vestido. Ya no podía dar marcha atrás, así que con una mezcla de vergüenza y excitación, me bajé las bragas del bikini en la playa mismo. Mis amigas se reían de la situación. Les gustaba porque era algo emocionante.

Nos pusimos en marcha camino al autobús. Tardamos diez minutos en llegar. El camino se me hizo eterno puesto que había levantado viento y tenía que andar con mucho cuidado. Mis amigas se reían muchísimo pero yo no me encontraba a gusto. Me estaba arrepintiendo. Me sentía como si fuese desnuda por la calle y parte de razón tenía ya que mis pezones delataban mi frío y habían mojado un poco el vestido. Se marcaba la areola oscura a través del vestidito y estaban completamente empitonados.

Cuando llegamos al autobús, había una larga cola. Nos acercamos y enseguida me di cuenta a dónde se dirigían las miradas. Tanto los hombres como las mujeres, se giraban para mirarme y yo me moría de la vergüenza. Había miradas de todo tipo. La de los varones eran miradas lascivas en su mayoría. La de las mujeres variaban más; alguna mirada de odio, alguna de envidia (sobre todo de señoras de cierta edad), otras no las entendía. Había algunas señoras que miraban casi tan descaradamente como los hombres. Hubo una señora que nunca olvidaré; me miró de arriba abajo como si me fuese a comer. Me estremecí ya que no estaba acostumbrada a que una mujer me mirase de esa manera. Al estremecerme, mis pezones estuvieron a punto de reventar el vestido y eso que no lo llevaba demasiado apretado.

De nuevo se levantó el viento y casi monto el espectáculo en la cola del autobús. Digo casi, porque no llegó a verse mucho pero algo se vió. Miré al suelo esperando que nadie hubiese visto nada pero eso no fue así. Un hombre de unos 35 años, se me acercó disimuladamente y me dijo que tenía un chocho maravilloso. Tenía muy poco pelo en el coño y mis labios menores sobresalen a los labios mayores. Además tengo un lunar en el labio menor. Sé que no es común pero precisamente, eso es lo que le gusta a mi novio. Bueno, a lo que iba. El señor no se movió de mi lado y me iba diciendo cosas al oído. Me dijo que le gustaban mis tetas y sobre todo, mis pezoncitos. Ya he dicho antes que para entonces, mis pezones estaban duros como piedras a causa del frío. Continuó susurrándome al oído, diciéndome que era muy excitante ver a una niña tan guarra como yo que no llevaba ropa interior.

Yo estaba callada e intenté cambiarme de sitio pero con tanta gente era imposible. Si me adelantaba me decían que no me colase y si retrocedía, mis amigas me lo impedían porque no querían perder el sitio.

El hombre continuaba diciéndome cosas al oído y todas subiditas de tono, tenía cerca de 40. Dentro de mí pensaba que era un viejo verde pero también sabía que me lo tenía merecido por hacer caso a mis amigas. El viento seguía aumentando y yo hacía esfuerzos sobrehumanos para que no se me levantara el vestido. La mujer continuaba mirándome y cada vez era una mirada más descarada. Ya no sabía que hacer, excepto sujetarme la falda.

Por fin llegó mi salvación, el autobús. Con tanta gente ya no me tenía que preocupar de sujetarme la falda porque era imposible que se me levantara. Accedí rápidamente al interior y sin darme cuenta, me empujaron hacia atrás. Mis amigas se encontraban a un par de metros. Las veía pero el gentío impedía acercarme. Cuando me di cuenta de quien estaba detrás de mí, ya fue tarde. De repente, sentí una mano debajo de mi falda. Venía de atrás y ni siquiera me podía girar a mirar porque con tanta gente era imposible moverse. Intenté apartar la mano pero de nuevo, resultó imposible. Pensé en chillar pero sentía mucha vergüenza por no llevar ropa interior y además no quería que nadie se enterase y menos mis amigas. Intenté moverme, pero nada.

Me encontraba muy nerviosa ya que nadie excepto yo, me había tocado el chocho. Fue una sensación muy rara. El autobús giraba de un lado a otro y tuve que sujetarme al agarradero para no caerme. Estaba atrapada con las manos sujetas pegada a la persona que me estaba tocando. Estaba convencida de que se trataba del viejo verde. No era tan viejo y ni siquiera era feo pero en aquel entonces le veía muy mayor. El autobús frenó y caí de espaldas al pervertido notando toda su dureza. Eso me preocupó puesto que no había tocado nunca una polla. Mis pezones estaban respondones y la mano seguía acariciando los muslos. Supongo que al no encontrar una oposición por mi parte, el hombre se relajó y continuó adelante. La mano llegó al destino. Me estaba tocando el sexo. Sentí unas cosquillas en el estómago mientras miraba alrededor pensando en qué hacer. No había mucho que hacer porque en cada parada entraba más y más gente y parecía que nadie bajaba del autobús.

Se notaba que el pervertido estaba disfrutando pues se pegaba a mí para que notara su excitación. Parecía que la tenía grande y lo que sí era seguro era que la tenía dura, muy dura. La mano era bastante hábil aunque en aquella época no sabía mucho sobre sexo. El miedo iba perdiendo fuerza mientras aumentaba mi excitación. Mi cabeza ya no pensaba, no se ni qué fue lo que me pasó. El hombre de la mano se dio cuenta que me iba relajando y aumentó la intensidad del movimiento. De repente, noté cómo me introducía un dedo. El autobús seguía su curso y me resultaba increíble que nadie se diese cuenta. La experiencia más fuerte de mi vida y nadie era consciente. El dedo se introdujo con facilidad ya que sin quererlo, estaba muy mojada. Él se dio cuenta y probó con un segundo dedo. Este último se notó con más intensidad pero no tardó en ceder. La situación era muy complicada.

Mis amigas me miraron alarmadas ya que debieron darse cuenta por mi rostro que algo raro pasaba, así que les sonreí para no delatarme. En ese mismo instante me di cuenta que otra persona me observaba. Cuando dirigí mi mirada hacia la persona, me quedé anonadada. La mujer de la cola se estaba dando cuenta de lo que pasaba y estaba disfrutando. Por dios que tengo 16 años!!!

Parece que eso no importaba. Miento, importaba porque creo que les excitaba mucho más. La mujer sonreía mientras depositaba en mí una mirada de lo más lasciva. Le gustaban mis pezones o por lo menos, hacia ahí se dirigía su mirada. Estaba muy cerca de mí pero había una señora entre medio. De repente el autobús frenó y volví a caer hacia atrás notando aún más la excitación del intruso. La señora que me separaba de la mujer rubia de mirada impetuosa, se bajó en la parada y con la entrada de nuevos pasajeros, la mujer quedó en frente, completamente pegada a mí. Me sonrió como si supiese que me tenía al alcance y así era. Comenzó a subirme el vestido por la parte delantera aprovechando el gentío que había en el autobús. Estaba pegada a ella y nadie excepto mis nuevos amigos podían ver mi cuerpo desnudo. La mujer continuaba subiéndome el vestido mientras los dedos continuaban haciendo su trabajo. Me tenían a su alcance y nadie podía evitarlo. La mujer me tocó las tetas y la rajita por debajo del vestido y el señor aceleraba cada vez más el ritmo. Yo ya estaba muy cachonda y cuando la mujer me tocó el clítoris, gemí sin poder remediarlo. Gracias a dios, nadie se dio cuenta porque intenté ahogarlo pero ya no podía evitar disfrutar. Estaba alucinando ya que los orgasmos que me proporcionaba yo, no eran tan intensos. Además era mi primera experiencia sexual. La mujer continuaba tocándome las tetas pero no contenta con eso, me hizo moverme un poco para que me encontrase entre la pared y ella, y poder evitar la mirada de los demás pasajeros. Hubo un empujón y ella aprovechó para agacharse y chuparme el pezoncito. Bajó hasta la rajita y chupó con mucho mimo toda la zona. Debía estar saladito puesto que no me duché después de salir del mar. Estábamos llegando a nuestra parada y no sabía qué hacer. La mujer subió hasta los pezones sin dejar de tocarme el chocho con la mano. Me lamía el pezón mientras me rozaba el clítoris con la mano derecha y el hombre me introducía los dos dedos. Nadie se daba cuenta o eso hacían ver. Las piernas no me sujetaban por lo que estaba colgada literalmente del agarradero. Los dos disfrutaban de mi cuerpo como si no me perteneciese, y así era. Estaba fuera de mí. Ahora sólo me importaba terminar e intentar que nadie notara lo que quedaba por venir. Me recorrieron unos escalofríos. La mujer volvió a incorporarse y comenzó a tocarme el pezón sin dejar de mirarme a los ojos. La tenía a un palmo de mí. Ella gozaba con mi respiración y sin duda, estaba absolutamente excitada. El hombre comenzó a acelerar y su respiración también aumentó por lo que supuse que se estaba masturbando. También la mujer lo hacía pero más suavemente como si su intención no fuese correrse en ese momento, simplemente quería disfrutar un poco. Mis piernas flojeaban cada vez más y justo cuando llegó el autobús a una nueva parada, exploté. Ya no podía soportarlo más. Mi vagina estaba ardiendo y me corrí. Fue realmente impresionante. Mi cuerpo sufrió unos espasmos muy intensos y durante un instante que se hizo eterno, traté de ahogar mis gemidos. Agaché la cara porque la tenía colorada pero la mujer la sujetó con la mano. Me imagino que le excitaba ver mi cara al correrme. El hombre también se corrió y por lo que sentí, la mayoría cayó sobre mi trasero redondito. Sentí que el culo se me mojaba, y también mi coño. La mujer se apartó un poco y el vestido cayó tapando mi cuerpo. Las piernas no me sujetaban. Yo estaba alucinando por todo lo que había vivido pero parecía que para el resto, no había pasado nada. Ni siquiera mis nuevos amigos delataban nada de lo sucedido. Actuaban como si nada hubiera ocurrido.

En la siguiente parada se bajaron los dos. Antes de irse, el hombre me tocó el culo mojado por debajo del vestido y la mujer me guiñó el ojo mientras me sonreía lujuriosamente.

Yo no entendía lo que había sucedido. Sólo sabía que no lo podía contar nunca. Aunque ya ves, al final os lo he contado.

Mis amigas me llamaron para bajar del autobús. Me incorporé como pude y concluí aquel increíble viaje. Mis amigas hablaban de lo aburrido que había sido el trayecto y yo, simplemente me mantuve en silencio. No hubiera sabido qué decirles. Aburrido no fue, eso desde luego queda claro. El orgasmo fue impresionante. No tenía ninguna experiencia sexual y de pronto, había estado con un hombre y una mujer a la vez. Yo no lo elegí pero supongo que las circunstancias llevaron a ello. Nunca me sentí como aquel día. Fue una mezcla de vergüenza y excitación.

Feliz Domingo,

Olaya Escort Madrid-Barcelona

Fuente: https://musicaymujer.wordpress.com/…/relato-erotico-alguien-me-masturba-en-el-auto…

Fuente: www.guiageisha.com › Foros › Foro Guía Geisha › Relatos Eróticos

Fuente: www.relatosmorbo.blogspot.com/2013/03/la-chica-del-bus.html

Taller en un local de ambiente liberal

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Taller en un local de ambiente liberal, impartido por Olaya Escort Madrid. Vestida con una lencería, negra y azul eléctrico, con un ceñidor, que lleva un portaligas donde se enganchan las medias de blonda. Muy sensual, sexy, elegante escort madrid

A veces no sé cómo hacen para liarme mis amigas, en serio… Si no tengo ya suficiente trabajo, ahora una amiga mía me ha buscado otro más, y encima sin cobrar, bueno, tengo barra libre y algún que otro privilegio más, pero… ¡pero no vale!

A ver, querid@s, os explico. Tengo una amiga que acaba de abrir un local de ambiente liberal, es decir, un lugar donde puedes ir tengas la condición sexual que tengas, no te van a mirar raro ni nada por el estilo. De hecho está decorado como una pequeña discoteca con una zona para venta de juguetes eróticos y otras zonas de sofás, y una vip, para los socios que quieran más intimidad.


La verdad es que un local de ambiente liberal, está muy bien y creo que tendrá mucho éxito ya que, además, lo ha puesto en una zona de la ciudad que es bastante transitada por todos los colectivos y ya venía haciendo falta algo así.
Y ahora os preguntaréis qué tengo yo que ver. Pues bien, como sabe que soy experta en sexualidad….ya me entendéis, y además enfermera ha montado algunos talleres y charlas una vez a la semana para impartirlas entre aquellos que quieran asistir (porque son gratuitas) para ayudar a todos a saber más cosas sobre esos temas (sexualidad, mejorar las relaciones de pareja, juguetes eróticos, etc.). ¿Y adivináis a quién le toca impartirlos? ¡A mí!

Reconozco que yo solita me lo busqué pero es que me hizo una encerrona y como sabe que yo cumplo lo que digo se aprovechó de ello. Veréis, estábamos hace un mes o así de copas y ambas bebimos un poco más de la cuenta. No es que nos emborracháramos pero sí estábamos “contentillas”. De camino a casa me dijo que tenía idea de poner un local de ambiente liberal, donde todos tuvieran cabida sin que se mirara la condición sexual, sin que nadie se sintiera cohibido por ser como era y le dije que no estaba mal eso. Me comentó muchas ideas que poco a poco iba a poner en marcha y cada vez me gustó más.

Llegó un momento en que le dije que si necesitaba ayuda o asesoramiento me dijera y ahí fue cuando me dijo de los talleres y que le encantaría contar conmigo. Yo le dije que sí ¡pero no sabía que ella se refería a ser la tutora!

Así que ahora me tenéis tomándome un descanso de estar escribiendo una chuleta para saber qué decir o por lo menos cómo comenzar mi taller. En mi trabajo son los demás los que hablan, yo escucho e interpreto lo que dicen y lo que no, pero en este caso va a ser al revés y, aunque no me da miedo, no me gusta demasiado porque sé que todo se puede malinterpretar y no quiero dejar mal a mi amiga por algo que no se diga bien. No me gusta dejar las cosas a medias o que algo salga mal, por eso es que me tomo muy en serio lo que hago, ya sea trabajo u ocio.

Menos mal que al menos me ha puesto los talleres para que no me fastidien en el trabajo y tenga descanso pero no puedo hacerlos siempre. Al menos por ahora sí, pero si algo cambia en mi vida tendré que reorganizarme un poco.

Le he pedido a Lara que venga conmigo para que me ayude pero miedo me da. Es que el primer taller que tenemos es de dominación (como está de moda…) y me da que va a venir con alguno de sus chicos para hacer una demostración práctica. Y como sea así seguro que el taller tiene un éxito tal que lo hace todos los días jajaja, si lo estoy viendo.

Mira que ella es buena pero su forma de pensar, tan liberal, a veces choca con la propia sociedad. Creo que es más como si se hubiera adelantado varias decenas de año donde las mujeres dominan el mundo (que digo yo que no estaría tan mal eso).

Pobre el chico que coja Lara, aunque seguro que después lo recompensa con creces…

En fin, será mejor que siga para terminar cuanto antes que por la noche he quedado con alguien y no voy a poder hacer mucho más. Hoy toca plan de cine, palomitas y comida basura. Mañana régimen, eso fijo, que una debe dar una cal y otra de arena al cuerpo (exceptuando el sexo ).

Mil besos,

Blog de Olaya Escort Madrid

Disponible en Barcelona, 13-14-15 setiembre, ambos incluidos.

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Olaya Escort Disponible en Barcelona, sólo los días 12-13-14/09. Me he hecho una fotos, y os presente un avance. Lenceria francés con sujetador, brasileño, y liguero tipo corpiño. Color negro y azul eléctrico. Muy sensual, morboso, sexy, elegante y muy sensual.

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Disponible en Barcelona sólo los días 13-14-15 septiembre. El 16 regreso a Madrid por motivos familiares.

Me he hecho unas fotitos y sólo doy un avance fotográfico, con una bonita y cara lencería francesa, como me a mí me gustan.

Mi publicidad está activa allí, pero hasta el dia 13, estoy no Disponible, en cuantollegue a la Ciudad Condal. Mi publicidad pasará a estar activa alí.

Me apetece mucho estar allí y conoceros. Aunque mi tiempo se ha reducido…

Gracias por tantas llamadas de seguidores como de caballeros que desean conocerme.

He insertado unas fotitos como avance en galería 8, de mi Blog De Escort Madrid espero que os gusten..

Mil besos,

Olaya Escort Madrid-Barcelona.

Adicción al sexo con desconocidos.

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Olaya Escort Madrid. Lencería negra elegante, morbosa, y sensual. Relato en mi blog una historia verídica : adicción al sexo con desconocidos.

El otro día en la consulta de enfermería, una mujer  me vino con un problema del cual ya os he comentado antes. Eso sí, esto me pilló un poco desprevenida porque, si bien su problema es que es adicta al sexo, una ninfómana, por así decirlo, lo cierto es que tiene una peculiaridad importante y es que no le gusta hacerlo dos veces con la misma persona sino que, siempre, tienen que ser desconocidos. ¿A que llama la atención?

Incluso me relató una de las situaciones donde la verdad es que me quedé muy… encendida, para qué negarlo queridos, que una ya no ve el ascensor como un elemento normal, sobre todo si se sube conmigo algún hombre.

Y es que, uno de sus encuentros, tuvo lugar en un ascensor. Iba a ver a una amiga y cuando entró en su piso fue a coger el ascensor cuando un vecino llegó y se subió con ella. Por supuesto el hecho de estar tan cerca el uno del otro, y que además le gustaba, hizo que empezara a insinuarse y bueno, sabemos que los hombres suelen tener una forma de encenderse muy evidente y rápida, así que no hizo falta mucho más, estaba predispuesto y ella desde luego mucho más aún.

¿Qué hicieron? Pues empezar a besarse, a arrancarse la ropa y a sus cositas mientras el ascensor subía. El problema es que iba a un noveno, y claro, las cosas que suben terminan por llegar a un lugar así que en algún momento en que una de las manos se apartó del cuerpo del otro detuvieron el ascensor y siguieron a lo suyo. ¿Te imaginas sexo en el ascensor? Menos mal que debía ser algo ancho porque si no es demasiado agobiante para mí.

La cosa es que me relató muchísimas situaciones más, tanto en público como en privado, pero todas ellas con una persona diferente, de hecho decía que si alguno le pedía el teléfono o quería repetir, ella huía y no quería volver a verlos.

Había venido a mi consulta para preguntarme si eso era algo normal y la verdad es que sí. Son muchas las personas, hombres y mujeres que, como gigolós, les encanta estar cada día con una persona diferente, no solo porque se sienten conquistadores, sino porque eso les da libertad, no se atan a nadie ni a nada y pueden estar un día con uno/a y otro con otra/o. Pero, ¿realmente es vida?

Llega un momento en que esa vida se hace demasiado solitaria y se quiere sentar cabeza para pasar el resto de la vida en compañía de otro. El problema viene en que una persona así no sabe convivir o le cuesta mucho hacerlo porque para él o ella la novedad, el hecho de ser diferente cada día, es algo muy importante.

En este caso le recomendé a mi paciente que probara con alguien a quien tuviera confianza utilizando quizás disfraces o montándose historias diferentes para tratar de ver las reacciones que tenía su cuerpo. Sé que puede parecer que no es mucha solución pero si consigue que su cuerpo se acostumbre a que sea la misma persona pero en diferentes situaciones sé que puede dar un paso más porque uno de sus sueños es estar con una pareja y, claro, no vas a decirle a tu pareja que solo vas a tener sexo con él un día y después te vas a ir a buscar a otros hombres, lo más seguro es que se acabara todo ahí.

Cuando se fue estuve pensando en cómo las personas somos de extrañas. Años atrás que una mujer dijera que necesitaba sexo con extraños podía ser algo digno de censura. Ahora no lo vemos tan mal aunque aún, por dentro, pensamos de todo sobre esa persona, ¿o no es lo que estás pensando tú ahora mismo?

El sexo es sexo mientras que sea consentido por ambas partes y no se haga daño a nadie. Ahora bien, hay que saber marcar límites porque, lejos del placer y felicidad que se puede vivir, es efímera y después puedes quedar más vacía por dentro porque te odias a ti misma. Esto es lo que le pasa a ella y hay que ponerle remedio. Espero poder conseguirlo porque no me gustaría que perdiera su forma de ser (no de tener sexo) por una depresión o algo peor que uno puede acabar teniendo lo contrario, poco gusto por el sexo y entonces no disfrutar nunca con él por el trauma que se crea.

¿Qué opinas tú, querido/a ?

Mil besos,

Olaya Exclusive Escort Madrid

Fuente: es.gizmodo.com/la-balsa-del-sexo-11-desconocidos-en-una-pequena-embar-1776840

Fuente: www.elconfidencial.com/…/no-siempre-es-malo-hacer-el-amor-con-un-desconocido-l…

 

Mi historia con Arturo.

Me casé con 25 años y a los 45 mi marido me dejó por otra más joven. En el fondo sabía que antes o después iba a pasar: solía frecuentar la casa de escort , y yo lo veía bien porque, bueno, los mejores años de mi vida los había estado dedicando a mis hijos así que puedo comprender que él quisiera algo más. No me arrepentía de lo que había hecho pues tenía unos hijos estupendos y, salvo los dos años de la separación, había tenido una vida tranquila y feliz. Pero de ahí pasó a más…

En cuanto al sexo, no era consciente de las carencias y creía que mi vida sexual era normal y como mis necesidades sexuales no eran grandes me sentía satisfecha. Incluso después del divorcio no sentí especiales deseos de relaciones sexuales y no las tuve durante más de dos años.

Después de las vacaciones de Semana Santa, cuando mis hijos regresaron a los estudios, me fui a pasar unos días a la playa, sin fecha de retorno. Las previsiones del tiempo no eran buenas pero no me importaba porque más que sol quería descanso. Los dos primeros días estuvo lloviendo y los pasé en el apartamento limpiando, leyendo y viendo la tele, con las salidas imprescindibles a la calle para hacer  las compras indispensables. Al tercer día el tiempo mejoró algo y salí a dar un paseo con la intención de comprar algo innecesario y sentarme en una terraza a tomar el aperitivo que eran las dos cosas que más me gustaba hacer.
las compras indispensables.

Visité las tiendas habituales y compré una barra de labios, un bikini, un conjunto de braga y sujetador y un par de novelas, después regresé hacia el apartamento y en la terraza del bar que había cerca del apartamento me paré a tomar el aperitivo. Después de unos días de lluvia apetecía sentarse al sol, así que me senté en una zona de la terraza soleada. En una mesa vecina había un hombre con aspecto de extranjero leyendo un periódico muy grande y con un whisky encima de la mesa. No me suelo fijar en los hombres pero aquel me llamó la atención porque, aunque vestía de sport, se le veía muy elegante. Calculé que tendría algo más de 50 años, muy delgado y aunque estaba sentado parecía muy alto. Él también se fijó en mi porque lo vi mirarme varias veces y esto me agradó

Al día siguiente amaneció un día precioso. A las once me puse el bikini que había comprado el día anterior y un pareo a juego y bajé a la playa. Después de dos horas tomando el sol, estaba sedienta y decidí tomar una coca-cola y un aperitivo en la terraza del bar y así podría saltarme la comida y aprovechar más horas de playa. Allí estaba, en el mismo sitio, el hombre que había visto el día anterior, con su whisky y su periódico. Vi que el hombre me miraba con admiración y más detenimiento que el día anterior, sin duda porque el pareo dejaba ver mi cuerpo y porque, aunque ya no tenía 20 años, me conservaba bastante bien. Durante el tiempo que estuve en la terraza el hombre no dejó de mirarme y cuando regresé a la playa sentí su mirada en mi espalda.

Cuando me tumbé en la hamaca, sin darme cuenta, comencé a pensar en aquel desconocido. Era evidente que era extranjero, su edad era bastante indefinida pero sin duda tenía más de 50 años, se veía educado y de clase más bien alta. Pensé que probablemente estaría jubilado porque no era época de vacaciones todavía y, como estaba solo, pensé que sería divorciado o viudo.

No volví a ver al extranjero hasta dos días más tarde y llegué a pensar que se había ido. Como los días anteriores acudí a la playa y me tumbé en la hamaca de siempre. Estaba tomando el sol, tumbada boca abajo, con el sujetador desabrochado y con los ojos cerrados, cuando oí un ruido de papeles que chocaban con mi hamaca, abrí los ojos y veo a un hombre corriendo detrás de las hojas del periódico y recogiéndolas. Una de las hojas había llegado hasta mi hamaca y me incorporé para coger la hoja sin percatarme de que estaba sin sujetador. El hombre llegó hasta mi hamaca y no sé si me di cuenta de que estaba sin sujetador antes o después de reconocerlo: Era el extranjero: Me quedé paralizada por la sorpresa, él también estaba sorprendido, no sé si al reconocerme o por ver unas tetas tan cerca.

– Sorry, lo siento. – dijo él después de unos segundos embarazosos. Yo le sonreí y, le entregué la hoja de su periódico.

– Gracias. – dijo él con fuerte acento extranjero.

A la una me puse el pareo y fui a tomar el aperitivo y una coca-cola al bar. Me senté en la terraza y unos minutos después apareció el extranjero. Esta vez fui yo quien lo miró escrutadoramente, pues sólo llevaba puesto el bañador y una camisa desabrochada. Era muy delgado, sobre todo las piernas, no tipo don Quijote pero muy delgado.

El extranjero me saludó al pasar a mi lado, entró en el bar, regresó un minuto más tarde con su vaso de whisky en la mano y me dijo, en un mal español, que sentía lo que había ocurrido y que le gustaría invitarme al aperitivo. Le dije que no era necesario pero él insistió y yo le invité a que se sentase porque ya llevaba un buen rato de pie intentado explicarse.

Estuvimos charlando un buen rato y me dijo que se llamaba Arturo, y que vivía parte del año en Munich y la otra entre Palma de Mallorca y allí. Cuando regresábamos a la playa, Arturo me propuso bañarnos, yo le dije que no, que no solía bañarme ni en verano y él me dijo que él era un gran nadador. Nos despedimos al llegar a su hamaca, él dejó la camisa en la hamaca y se fue al agua y yo me tumbé en mi hamaca y me dispuse a comenzar la lectura de una novela.

Unos minutos más tarde regresó del agua Arturo: venía chorreando, el bañador se le había pegado al cuerpo y se notaba el bulto de su sexo. No le di importancia pero aquella noche cuando me acosté lo recordé y, cuando me di cuenta, estaba fantaseando con el sexo de Arturo, imaginando cómo sería.

Cuando al día siguiente llegué a la playa, miré si estaba Arturo y no lo vi, a cada rato miraba si llegaba porque me apetecía verlo y charlar con él, pero no llegó. A la una fui al bar a tomar el aperitivo y allí estaba, sentado en su mesa, con su whisky y su periódico. Me alegré al verlo y lo saludé, Arturo se levantó y me invitó a sentarme con él. Lo hice, hablamos de la comida española y me dijo que había encontrado un restaurante muy bueno cerca de allí y me invitó a comer. Le dije que no porque tendría que cambiarme y entonces me invitó a cenar. Volví a decirle que no pero ya no tenía excusa y Arturo insistió y terminé aceptando.

Estuve nerviosa toda la tarde y recordé mis primeras citas cuando era una adolescente. No había traído ropa elegante, pues en mis intenciones no estaba salir a cenar con nadie, y me puse el único vestido que había traído y que me sentaba muy bien, me pinté un poco los ojos y los labios y el resultado final fue satisfactorio: hacía tiempo que no me veía tan guapa.

Llegamos al restaurante a las nueve y media pues antes tomamos una copa en el bar donde habíamos quedado. Arturo me dijo que estaba muy guapa y me lo creí porque no dejaba de mirarme con admiración.

Tanto la comida como el vino fueron excelentes y la charla estuvo muy animada con momentos divertidos y serios. Durante la cena le conté parte de mi vida, le dije que estaba divorciada y que tenía dos hijos de 20 y 21 años, él me dijo que se había divorciado dos veces y que tenía tres hijos de 20, 18 y 8 años.

Después de la cena me invitó a tomar una copa en su apartamento, que dijo estaba muy cerca, y mi curiosidad por saber más cosas de él hizo que aceptase.

El apartamento estaba cerca del mío, pero era mucho más bonito y mejor pues estaba en primera línea y la terraza estaba sobre la playa. Estaba decorado de forma sencilla pero con bastante gusto. Nos sentamos en el sofá, juntos pero separados por una distancia prudente y continuamos charlando. Los problemas de comunicación eran frecuente motivo de risas pero cada vez nos entendíamos mejor utilizando un vocabulario reducido.

De vez en cuando Arturo miraba mi escote y mis rodillas y esto me halagaba y divertía a partes iguales. Una de las veces que lo pillé mirando le dije riéndome:

– En la playa no me miras así y ves mucho más.Si no hubiese bebido no me hubiera atrevido a decirlo pero lo dije. Arturo dijo que en la playa también me miraba. Le dije que lo sabía pero que no me miraba de aquella forma. Arturo no comprendió lo que le decía y no pude explicárselo mejor.

Eran casi las doce y ya quería irme, fui al baño y cuando regresé Arturo había preparado otras copas, le reproché el que me hubiese preparado otra copa pues ya quería irme y Arturo se excusó de tal manera que me arrepentí de haberle dicho nada. Me senté de nuevo en el sofá y, con la intención de terminar la copa cuanto antes, le di un trago largo a la copa.

No sé si aquella copa tenía algún tipo de droga o fue la gota que colmó el vaso de mi capacidad alcohólica pero el hecho fue que me desinhibió completamente y cuando Albert regresó del baño yo estaba mucho más contenta que unos minutos antes.

Arturo se sentó a mi lado, a la misma distancia que antes y miró mis piernas. Yo me sonreí pero no le dije nada. Seguimos hablando y poco después cambié de posición mis piernas para ponerme más cómoda aún a sabiendas que en aquella posición Arturo podría ver más de lo que esperaba. Arturo se percató al instante y miró con descaro, yo hice como si no me diese cuenta y le di otro trago largo a la bebida. Arturo siguió mirando descaradamente mis piernas, yo me sonreí y le puse mi mano sobre sus ojos para impedirle que mirase y entonces él, puso su mano en mi rodilla y la fue subiendo muy lentamente por debajo del vestido.

Mi cabeza me decía que lo impidiese pero mi cuerpo me pedía que lo dejase continuar, las palabras que quería decir no salían de mi boca y cuando su mano llegó a mis bragas me estremecí y me abracé a él. Después todo ocurrió muy rápido: Cerré lo ojos y me dejé desnudar y acariciar sin yo participar activamente. Hacía tanto tiempo que no me acariciaban que me estremecía con la más simple de las caricias y cuando Arturo me quitó las bragas y centró sus caricias en mi sexo me corrí enseguida.

Había tenido los ojos cerrados casi todo el tiempo y los abrí al sentir que Arturo se ponía encima de mi. Estaba sorprendida, casi escandalizada, pero instintivamente abrí las piernas y abracé a Arturo, en seguida sentí su pene entrar dentro de mi, lo abracé con todas mis fuerzas y él comenzó a moverse. Hacía tanto tiempo que no lo hacía que disfrutaba cada movimiento como si fuese un orgasmo. Durante más de veinte minutos Arturo siguió moviéndose, nunca había estado follando tanto tiempo, me corrí de nuevo y esta vez tuve un orgasmo muy duradero, poco después Arturo se corrió y se quedó inmóvil y jadeando, encima de mí.

De regreso a mi apartamento, tenía sentimientos contrarios: por un lado me había gustado muchísimo, por otro estaba avergonzada por lo que había ocurrido. Me duché antes de acostarme y me dormí enseguida. Desperté casi a las doce y recordé lo que había ocurrido. Me aterraba volver a encontrarme con Arturo y no sabía si hacer lo posible por no volver a verlo o actuar como si lo ocurrido no tuviese
importancia.

Me decidí por la segunda opción. Bajé a la playa por la tarde, pensando que no vería a Arturo pues él no iba mucho a la playa y se iba poco después del mediodía, pero aún así lo busqué con la mirada. No estaba. A las cinco, cuando regresaba al apartamento, miré en la terraza del bar y tampoco estaba.

Estuve el resto de la tarde leyendo y, de vez en cuando, recordando lo que había pasado la noche anterior. Cuando me acosté los recuerdos fueron más intensos y me dormí pensando en Arturo

Al día siguiente bajé a la playa tan temprano que era la única persona en la playa. Me tumbé en la hamaca y cerré los ojos. No podía pensar en otra cosa que no fuese lo que había ocurrido con Arturo. De vez en cuando miraba el sitio donde solía ponerse Arturo pero Arturo no estaba.

A las doce y media fui a tomar el aperitivo y allí estaba él. Me alegré mucho al verlo y él también pues me saludó con la mano al verme en el paso de cebra. Le devolví el saludo y me senté con él.

No hablamos de lo que había ocurrido pero le pregunté dónde se había metido el día anterior y me dijo que había tenido que ir a la capital a resolver asuntos. Estuvimos hablando casi una hora y un momento antes de irme le dije que me iría el miércoles y que, antes de irme, quería invitarlo a comer o a cenar y que le haría tortilla española que sabía le gustaba mucho pues me lo había dicho alguna vez.

Me dijo que le venía bien cualquier día y que le daba igual comida o cena, que eligiese yo el día y la hora. Como no quería que pensase que quería volver a hacerlo con él, elegí el día siguiente a mediodía. Quedamos a la una y media y le dije que no tomase aperitivo que lo tomaríamos en mi casa. Le señalé el portal de mi casa, pues se veía desde la mesa en la que estábamos, le dije el piso y la puerta y nos despedimos hasta el día siguiente.

En la playa pensé el menú, por la tarde hice las compras necesarias, incluida una botella de whisky y la mañana siguiente la pasé preparándolo todo.

Un poco antes de la una y media sonó el porterillo, abrí la puerta y dos minutos más tarde llegó Arturo, con una botella de vino y una tarrina de helado. Le dije que no tenía que haber traído nada y lo hice sentar en el sofá, mientras yo traía los aperitivos y las bebidas.

Arturo no era muy comilón, como indicaba su figura, pero aquella vez comió todo lo que le serví, con apetito y alabando lo rico que estaba todo.

Para tomar el café nos sentamos en el sofá. En esta ocasión Arturo no tenía motivo para mirar mis piernas o mi escote porque me había puesto unos pantalones y una camiseta pero Arturo seguía mirándome con ojos de deseo.

– Hoy no puedes ver nada. – le dije una de las veces que me estaba mirando. Arturo entonces se giró, me miró a los ojos y acercó una de sus manos a mi pecho. Pude evitar que me tocase pero no lo hice, cerré los ojos y sentí posarse su mano sobre mi pecho. Poco después me quitó la camiseta y siguió acariciándome el pecho. Quince minutos más tarde nos fuimos al dormitorio, pues allí estaríamos más cómodos y, además, nadie nos oiría.

Ya estábamos desnudos cuando llegamos al dormitorio, abrí la cama y nos tumbamos. Arturo reanudó las caricias y yo comencé a acariciarlo también pero sólo por el pecho y la espalda. Igual que la vez anterior Arturo hizo que me corriese con sus caricias y después me la metió. Estuve más participativa y consciente que la primera vez que lo hicimos y tal vez por esto no llegué al orgasmo. Como la primera vez Arturo se quedó inmóvil y jadeando encima de mi mientras yo le acariciaba la espalda y el culo. Estuvimos en aquella posición unos minutos y yo me sentía muy bien.

Cuando Arturo se retiró y se tumbó a mi lado eché la sábana sobre nosotros y lo abracé. Arturo estaba agotado y yo seguí acariciándolo, al principio sólo por el pecho pero, poco a poco, las caricias fueron bajando hasta que llegué a su sexo, que prácticamente apenas había visto y que todavía no había tocado. al hacerlo por primera vez un escalofrío recorrió mi espalda. Seguí acariciando su sexo, en silencio, disfrutando de aquella sensación que tenía completamente olvidada. Arturo comenzó a acariciarme de nuevo y entonces fui al baño para limpiarme pues mi sexo estaba empapado y no quería que Arturo me tocase en aquel estado.

Regresé en seguida y reanudamos las caricias. Yo estaba muy excitada y Arturo totalmente entregado a mis caricias, entonces, después de un buen rato de indecisión, me decidí: me metí debajo de las sábanas y empecé a acariciarle todo su sexo con mi lengua y boca. Aproveché también para fijarme tranquilamente en su pene. Arturo tenía un pene mucho muy largo y no muy grueso, el glande era muy diferente al de mi marido, tenía forma de bola y era bastante feo, los testículos me parecieron enormes.

Arturo no decía nada pero me acariciaba la cabeza y a veces el pecho y su pene se fue poniendo duro y cuando alcanzó la erección yo estaba al rojo vivo. Entonces me senté sobre su sexo, me la metí dentro y comencé a moverme lentamente, sin buscar el orgasmo de Arturo pues no hacía ni media hora que acaba de eyacular y sólo preocupándome de disfrutar yo. Durante más de media hora me moví sobre Arturo, sintiendo su pene dentro de mí y disfrutando de cada movimiento y cuando comencé a sentir la llegada del orgasmo me tumbé sobre él y seguí moviéndome hasta que me corrí en un orgasmo largo e intenso. Cuando dejé de moverme, Arturo me abrazó y se dio la vuelta de modo que él quedó encima de mi, y comenzó a moverse, ahora con más fuerza y rapidez que las veces anteriores hasta que se corrió.

Arturo se durmió y yo me levanté, me vestí y esperé en el salón a que Arturo despertase. De vez en cuando iba a la habitación y escuchaba su respiración, pues temía que le pasase algo.  No quise despertarlo, lo hizo cerca de las nueve y le dije que se duchase y que se quedase a cenar.

La cena se prolongó bastante porque empezamos a hacernos confidencias. Los dos estábamos solos en la vida. Sus hijos estaban con sus madres y mis hijos ya estaban fuera de casa. En un momento de la charla apoyé mi cabeza en el hombro de Arturo y después me tumbé en el sofá con la cabeza sobre sus muslos. Arturo me escuchaba mientras con una mano sostenía su vaso de whisky y con la otra me acariciaba. Yo estaba muy a gusto en su compañía y, a veces, dejaba de hablar y acariciaba a Arturo Una de estas veces las caricias se prolongaron durante más tiempo del habitual y Arturo metió su mano debajo de mi pantalón. Nos besamos por primera vez, fue un beso muy largo. Apagué la luz para que no nos pudiesen ver desde fuera y seguimos acariciándonos y besándonos

Cuando estuvimos desnudos nos fuimos a la cama y follamos durante casi una hora. Pasé la noche con Arturo, casi no recordaba aquella sensación de dormir con alguien.

Arturo despertó a las diez de la mañana, desayunamos juntos y después él se fue a su casa y yo a la playa.

Repetimos la experiencia dos noches más, una en su apartamento y otra en el mío.

La historia continuó pero eso lo dejo para otro relato.

Mil besos de Regreso al Mundo del Escorting,

Olaya Escort Madrid