La alumna y el profesor

 
Relato erótico: La alumna y el profesor. Escrito en el Blog de Olaya Escort. Vestida con una lenceria rosa fuerte con encaje negro, y un collar de perlas de tres vueltas, con pendientes a juego. Elegante. Clase. Nivel. Sensualidad. Morbo. Escort highclass. GFE
 La alumna y el profesor:
 
Entré en el despacho del profesor  con la intención de preguntarle unas dudas sobre la asignatura que impartía en la universidad. La verdad es que en su asignatura siempre tenía dudas. Le prestaba tanta atención a él profesor, a sus pantalones ceñidos a ese bonito culo, al intenso brillo de sus ojos, a la movilidad de sus dedos que tantas ganas tenía de sentir sobre mi piel, que normalmente no me enteraba de nada de lo que decía en la clase.

 

Nada más entrar por la puerta de su despacho, después de llamar inocentemente, me recibió con una sonrisa tan calida y cautivadora que me sentí humedecer y me hizo temblar las piernas.

 

— Pasa Anjana-Alumna, pasa. ¿Alguna duda sobre mi clase de hoy? — me dijo mientras yo sentía como todo el calor de mi cuerpo se concentraba en mis pómulos sonrojados y….entre mis piernas.

 

“Si, ¿cuando me harás sentir tus dedos sobre mi piel?” pensé para mí en decirle pero de mis labios solo broto un tímido y tartamudeante si.

 

Me ofreció sentarme en una silla de cuero negro frente a su mesa y me interrogó con la mirada. Yo le expuse mis dudas sin poder quitarme de la mente sus labios que tanto me apetecía besar. Se levantó de su asiento. Colocó sus brazos sobre los brazos de la silla y con dulzura me empezó a explicar mis dudas. Yo podía sentir su aliento jugando en mi pelo. El calor de sus palabras atravesaba mi melena y erizaba los pelos de mi nuca. No pude evitarlo me eché a temblar.

 

En los brazos de la silla sus dedos jugueteaban tamborileando. Sus palabras dejaron de ser audibles para mis oídos. Solo podía pensar en aquellos dedos ágiles jugueteando entre mis piernas, en la cima de mi placer, en aquel lugar prohibido que yo ya sentía empapado.

 

Estaba nerviosa, alterada, excitada, cachonda, loca de deseo y sin saber realmente lo que hacia, en un impulso incontrolable, mecánico, agarré una de sus manos, la arranqué de apoyabrazos de la silla y la apoyé con fuerza contra mi sexo latente por encima de la tela de mi falda.

 

La apreté con fuerza con mis dos manos por si él reaccionaba intentando apartarla. No quería que se moviera de allí. No lo hizo.

 

Durante unos segundos se quedo quieto. Yo podía sentir el calor de su mano en mi húmedo sexo. Notaba la tela de mi tanga humedecido. Mi excitación era tal que mis pezones se endurecieron contra mi blusa y mordiéndome los labios empecé a contonear mis caderas contra su mano.

 

El no decía nada, no hacia nada. Podía sentir su respiración en mi cuello, su mano en mi sexo. Dios como lo disfrutaba.

 

Entonces él empezó a mover sus dedos. A tamborilear como había hecho antes en la silla pero ahora sobre mi coño. Al sentir sus dedos moverse de mi boca escapó un gemido de placer. Solté su mano y me aferré con fuerza a los brazos de la silla.

 

Con su otra mano apartó el pelo de mi cuello y empezó a besarme con dulzura, dejando restos de su humedad en mi cuello, en el lóbulo de mi oreja, casi en mis hombros. La mano que acariciaba mi entrepierna se detuvo un instante. Un “No pares por favor” se escapó de mis labios. El subió mi falda hasta dejar mis muslos a la vista. Yo abrí mis piernas. Mi tanga de color rosa chile tenía una enorme mancha de flujos a la altura de mi sexo. Estaba tan caliente.

 

El lo separó con la yema de sus dedos. Aquellos dedos mágicos que tantas ganas tenía de sentir sobre mi piel. Los deslizó por todo mi coño. Empapándose. Haciéndome gemir de placer. Luego empezó a masturbarme. Primero despacio. Rozándome. Pasando los dedos por cada poro de sensibilidad de mi empapado sexo. Después martilleo con delicadeza mi clítoris y por ultimo, haciéndome estallar en gemidos incontrolables, me penetró con dos de sus dedos.

 

Era tanto el placer que sentía que notaba como mi cuerpo se contraía y mi espalda se arqueaba buscando sentir más dentro de mí aquellos dos dedos. No pares, no pares, era lo único que era capaz de decirle entre gemido y gemido.

 

Entonces llamaron a la puerta. Ninguno de los dos dijimos nada. Yo contuve mis gemidos. Me mordía los labios hasta casi hacérmelos sangrar. Estaba al borde del orgasmo. Necesitaba llegar al orgasmo.

 

En la puerta seguían insistiendo. Golpeaban cada vez con más insistencia en el cristal opaco que nos ocultaba de miradas indiscretas. El respondió:

 

— Un segundo por favor ahora le atiendo —Mientras aumentaba el ritmo de sus penetraciones en mi coño.

 

Le agarré su mano con las mías. Mi cuerpo se contrajo, mi sexo se convulsionó, mis labios sufrieron la mordedura de un brutal orgasmo contenido.

 

Después él fue hacia la puerta. Yo me coloque el vestido. Era el director que venía a preguntarle por los exámenes. Él me miró y sonriendo me dijo:

 

— Seguiremos con las explicaciones en otro momento…y no te preocupes profundizaremos un poco más en la materia —sonrojada me levanté y salí del despacho.

 

Sólo esperaba que él no tuviera que dar muchas explicaciones por la mancha de olor sexual que había en su silla.

 

Al día siguiente volví al despacho del profesor. Me había pasado la noche pensando en él, en la suavidad de sus manos, en como me había masturbado. Había pensado tanto en él y en aquel momento a su lado que había terminado masturbándome bajo mis sabanas susurrando entre gemidos su nombre.

 

Me había levantado con una decisión tomada. Aquello no podía acabar así, el profesor se merecía una recompensa por ser tan aplicado en sus explicaciones. Con una sonrisa entré en el despacho.

 

Él, al verme entrar en su oficina con aquellos pantalones vaqueros ajustados que remarcaban mi figura, con el pelo suelto cayéndome sobre los hombros y con una sonrisa maliciosa en la cara, no pudo evitar sentirse sexualmente atraído de nuevo. Él también había tenido que masturbarse en su casa recordando el olor de sus dedos cuando la joven se convulsionó apretando su mano.

 

Fue a levantarse para recibirme pero con un gesto le hice ver que no hacia falta.

 

— Tranquilo profesor, hoy no vengo a preguntarle dudas, solo a devolverle el favor de ayer.

 

Puso cara de no comprender pero en cuanto pasé al otro lado de la mesa y le dí un suave beso en los labios comenzó a entender.

 

Fue un beso calido en el que los labios se rozaron con dulzura. Después sintió la punta de mi lengua humedecerle la boca y por ultimo mi pasión juvenil besándole intensamente buscando entrelazar nuestras lenguas. Fue un beso tan intenso y pasional que no puedo evitar excitarse hasta que su sexo deformara la cremallera de su pantalón. Aunque él no podía saberlo aquel beso me había humedecido la ropa interior.

 

Dispuesta a compensar a mi profesor me arrodillé entre la silla y la mesa y con dulzura, malicia y deseo reflejados en mis ojos fui soltando el cinturón y la cremallera del pantalón.

 

El bóxer negro ajustado que llevaba se veía deformado por la tensión de su sexo. Desde tan cerca casi podía sentirlo latir bajo la tela. Sin pesármelo dos veces le di un beso. El cuerpo del profesor se convulsionó en la silla. Por encima de la tela fui recorriendo aquella polla con la que había soñado la noche anterior, desde la base de los huevos, que desprendían un calor que hacia arder mis labios, hasta la cima de aquel capullo que ya imaginaba rosado y húmedo.

 

Volví a sentirse tremendamente excitada. Mi sexo latía bajo mis braguitas blancas. Sin dejar de dar suaves besos al miembro erecto de mi profesor fue soltándome los pantalones vaqueros y buscando con la yema de mis dedos la humedad de mis braguitas.

 

Entonces llamaron a la puerta. El profesor se puso tenso y me empujó debajo de la mesa. Me quedé allí, quieta, con las manos metidas en mis pantalones vaqueros y con el olor de aquella polla a escasos centímetros de mi cara.

 

—Adelante, pase —dijo el profesor.

 

Una voz de mujer habló desde la puerta. Era una compañera de clase. Una chica tan guapa como odiosa con la que no me llevaba nada bien.

 

La joven tonteaba entre risitas y preguntas estupidas con el profesor. Él se mostraba nervioso. Escondida bajo la mesa, con mis bragas empapadas y aquella polla que tanto deseaba frente a mí, no se resistí más. Abrí el bóxer de mi profesor y extraje su pene que se quedo erguido. Tenía las venas marcadas, el capullo sonrosado se mostraba en pleno esplendor, de su punta brotaban pequeñas gotas de flujos que delataban la excitación de mi amante. Recogí aquellas gotas con la punta de mi lengua. Él se estremeció.

 

 

— ¿Esta Usted bien profesor? —preguntó la inoportuna compañera de clase.

 

— Si, si muy bien —contestó él mientras me iba introduciendo su sexo hasta el fondo de mi boca.

 

Pese a lo comprometido de la situación no podía parar. Si me sacaba aquel erecto miembro de la boca estallaría en gemidos de placer por el roce de mis dedos en el coño y aquello terminaría por delatarnos. Además se sentía tan rico el sabor de mi profesor en la boca. Disfrutaba tanto de las gotas de néctar que aquella polla me regalaba que no me hubiera liberado de ella por nada en el mundo.

 

A cada beso, a cada lamida, a cada succión que le daba a aquel instrumento de placer notaba como crecía en mi boca y con ella mi excitación me acercaba más a mi orgasmo. El profesor a duras penas conseguía mantener una conversación coherente con su otra alumna y yo disfrutaba imaginando la cara que pondría aquella bobalicona si descubría lo que estaba haciendo bajo la mesa del profesor.

 

Entonces tuve una idea maliciosamente morbosa. Llevaría al orgasmo a mi profesor delante de aquella alumna.

 

Aceleré el ritmo de mi boca. Mamé, succioné, chupé, lamí, besé, me follé entre mis labios aquella verga cada vez más erecta y excitada. Me ponía más y más excitada imaginando las caras del profesor intentando mantener la compostura y cuanto mas excitada estaba con más ganas me masturbaba y chupaba aquella polla.

 

Adecué el ritmo de mis dedos al de la mamada que propinaba a mi deseado profesor buscando alcanzar juntos el orgasmo. Quería que mi sexo se vaciara de placer a la vez que mi boca se llenaba del placer de mi profesor.

 

Mi coño se contraía, aquella polla se convulsionaba apretada entre mis labios. Los dos estábamos al borde del orgasmo. No pude detenerme…me daba tanto morbo hacerle correrse delante de aquella alumna engreída.

 

Instantes después sentía brotar entre mis dedos el placer de un intenso orgasmo y como se me llenaba la boca del semen de mi profesor que no pudo evitar un jadeo al correrse.

 

Sonreí bajo la mesa al pensar en las caras de profesor y alumna mientras me relamía de gusto bajo la mesa.
 
Feliz finde
 
Mil besos,
Blog de Olaya Escort Madrid

Relato erótico: vacaciones en una playa nudista en Valencia

En esa época tenía 33 años. Estaba de vacaciones con mi marido en un lugar de playa de Levante, nudista. A nosotros nos gusta ir a playas nudistas y ese verano no era distinto.

Soliamos repetir el lugar donde nos tumbábamos al sol en esa playa nudista valenciana,y siempre coincidíamos cerca de un hombre de unos 60 años pero bien llevados. Yo no estoy mal, mido 165, peso 60 kgs, tengo buenas formas y pechos pequeños pero bonitos. Otra característica es que tengo vello en mi zona púbica aunque arregladito.

El caso es que ese hombre me miraba todos los días mucho. En varias ocasiones se animaba y tenía que taparse. Mi marido se daba cuenta y nos lo tomábamos a risa. Poco a poco y día tras día me fue dando morbo y yo disimuladamente cuando Carlos se bañaba yo me ponía más llamativa y dejaba ver mi cuerpo de un modo más libidinoso. Cuando le veía excitarse me mojaba como una fuente.

La cuestión es que después de muchos días de juego, un día de esos nublados no fuimos a la playa nudista valenciana, y nos quedamos en la población donde teníamos la casa alquilada. A Carlos no le apetecía bajar a comprar y me fui sola. Caminando por el pueblo de repente me lo crucé en el parking del supermercado. Nos miramos y Francisco que así se llamaba se acercó a mí y me dijo que si me conocía de la playa. Se presentó y me dijo que estaba guapa vestida y desnuda. Me invitó a un café y yo no sé porque no se lo negué. Hablamos de nuestras cosas y poco a poco me fue llevando a hablar de la playa y de cómo le gustaba mi cuerpo.

Yo le dije que me había dado cuenta y que a veces se había tenido que tapar. Me reconoció que le gustaba mucho y que si un día quería me enseñaba cuánto. Después me pidió disculpas por haberse atrevido a tanto. Yo no sé ni cómo ni porque le dije que me gustaba gustar y que yo me había animado viéndole así.

El caso es que me invitó a tomar algo en su casa y accedí. Nos acercamos a su casa y tomando un vino en su terraza me dijo lo que le gustaba de mi cuerpo. Los pechos, el culo, los pies pero sobre todo mi coño peludo. Yo estaba mojada ya y me acercó disimuladamente su mano como quien no quiere a mi pierna pero no me aparté.

Me empezó a acariciar disimuladamente las piernas con el exterior de su mano y de pronto me cogió del muslo y subió despacio. Yo llevaba el típico vestido de playa y debajo el bañador. Alcanzó el bañador y pasó sus dedos por la entrepierna en el borde del bañador. Me dijo que notaba la humedad por los costados de los muslos en la parte interior. Se puso de rodillas y empezó a lamerme los muslos mojados por mi excitación. Se me escapó un gemido. Me pasó la lengua y apartó el bañador. Me pasó la lengua llevándose todo mi líquido.

Se abrió el pantalón y sacó su pene. Era muy muy grueso y se puso de pie. Le abrí la camisa y comencé a lamerle los pechos y después el estomago y alcanzé su polla que estaba durísima. Le lamí la punta que tenía líquido y me la metí en la boca. Me cogió de la cabeza y me folló la boca despacio. Gemía mucho y eso me ponía a mi peor.

Me puso de pie y me llevó a la cama. Me desnudó y me puso de espaldas. Se tumbó encima y me penetró la vagina por detrás. Me embestía despacio pero con fuerza y haciendo movimientos circulares. Yo gemía como una posesa. Paró y empezó a lamerme los pies. Me situó boca arriba y me alcanzó el coño. Allí me comió mucho con su lengua. Yo gritaba de placer y me corrí en su boca. Tenía empapada toda la boca.

A los poco minutos me penetró. Me preguntó si se ponía un preservativo o qué. Yo le dije que tomaba la píldora. Continuó con movimientos secos. Yo me retorcía y le apretaba con mis piernas. Me besaba la boca, los pechos, todo el cuello. Cuando se fue a correr sacó el pene y se corrió en mi vello púbico. Me lo inundó. Con su polla todavía dura se la embadurno de su esperma pasándolo por mi vello y me la metió toda llena de leche. Rápidamente la sacó y me comió hasta que me volví a correr. Fue impresionante.

Ese día volví a casa muy relajada. Por la tarde me acosté con mi marido recordando la mañana y me corrí como loca de nuevo.

Después de ese primer encuentro, nos despedimos. Nos volveremos a ver en la playa.

Efectivamente, al día siguiente y habiendo mejorado el tiempo. Carlos y yo regresamos a la playa nudista. Al llegar, él ya estaba allí. Yo disimuladamente me apropié de un sitio cercano a mi amante secreto. Carlos y yo nos tumbamos. No paraba de mirarme, esta vez con una mirada todavía más picara. Carlos continuó con la broma.” Mira cómo le pones. Le has gustado. Seguro que alguna paja se ha hecho pensando en ti.” Yo me reía y continuaba con el papel.

Era verdad, aquel maduro estaba excitado todo el rato. Cuando mi chico se bañaba yo abría las piernas para mostrarle mi coño. Incluso de vez en cuando me atrevía a pasarme un dedo suavemente. Notaba como ese hombre se excitaba y disimuladamente se masturbaba. Mi coño era un manantial recordando aquel día de lujuria y perversión. Recordaba el contacto de su lengua en mis muslos, en mis pies, en mi coño. Recordaba su saliva en la cara interior de mis muslos. Cómo me inundó de leche el vello de mi coño y como lo atrapa en su capullo para metérmelo dentro. Cómo el restante lo atrapaba en sus dedos para introducirlo en mi boca.

El ruido de mis fluidos cuando me penetraba con su mano. Se relamía las manos. El grosor de su pene en la entrada de mi coño. El movimiento lento y pausado mientras me follaba. El sabor de su pene en mi boca, la textura suave, muy suave de su piel en mi lengua. Todo eso hacía que lubricara como una fuente. Yo misma notaba el olor a sexo de mi vagina y tenía que bañarme porque Carlos también lo conocía.

Esto que cuento pasaba en diferentes días. Un día fue muy morboso. En un baño de Carlos, mi amante maduro me enseñó su mano impregnada de esperma y yo no pude evitar relamerme. El caso es que al día siguiente, en un momento parecido, Francisco se levantó. A mí se me aceleró el corazón por si mi marido se daba cuenta y pasaba algo. El caso es que a una distancia cercana, Francisco depositó un vaso de plástico en la arena y volvió a su sitio. Yo ya estaba caliente porque se había masturbado mirándome. Me hizo una seña como para que cogiera el vaso. Miré al mar y Carlos estaba nadando lejos. Me levanté y alcancé el vaso. Cuál fue mi sorpresa al ver que tenía en el fondo esperma reciente de Francisco. Tan excitada estaba que mientras Francisco me miraba riéndose, metí dos dedos dentro del vaso y atrapé una cierta cantidad de esperma queme introduje dentro del coño. Me sentí explotar al introducirme los dedos impregnados de su esperma. Mi maduro se sorprendió e hizo una mueca de asombro. Volvió a tocarse. Cogí el vaso y me embadurné los pechos. Luego recogí el esperma de mis tetas y me lo introduje en mi boca. Mmmmm era todo un placer morboso saborearlo. Eso fue muy morboso.

El caso es que nos quedaban pocos días de vacaciones y yo andaba desesperada por repetir otro momento épico con Francisco y despedirme de un verano lujurioso. Qué suerte que el penúltimo día decidimos quedarnos a comer en la playa pero por sorpresa. Carlos me dijo que fuéramos a comprar unos bocadillos y bebidas al pueblo y volviéramos. Yo le dije que fuera él que estaba en un momento de relax y quería disfrutarlo. Así fue. Carlos se puso la ropa y cogió las llaves del coche y se fue. Más o menos calculé que tardaría unos 45 minutos en regresar.

Dejé transcurrir unos minutos de cortesía por si mi chico regresaba. Entonces me levanté y le hice una seña a Francisco. Me puse a andar hacia el interior. La playa estaba rodeada de pinares, matorrales y rocas. Francisco me siguió. Yo no quería alejarme mucho, me situé detrás de una roca que de pie me dejaba ver un buen tramo de playa. Podía ver regresar andando a Carlos y me daría tiempo a aparecer. Cuando mi amante me alcanzó, le dije “aprovechemos el ultimo día y aprovéchate de mí”

Yo llevaba muchos minutos excitada, prácticamente desde que Carlos decidió irse. Le hice una señal de stop a Francisco y me metí los dedos. Entraban solos por el lubricante natural que segregué. Empapé los dedos y prácticamente toda la mano. Me acerqué y se la puse en la cara. Como un poseso me lamió toda la mano. Estaba su polla durísima y gruesa. Tenía un glande enorme. Me senté en mis rodillas y le lamí los muslos. Tenía vello canoso que atrapaba entre mis labios. Subí y rodée sus partes para continuar hasta su pecho. Le lamí los pezones y se los mordí. Tenía la piel muy suave y blanda por la edad. Volví a descender. Le escupí en el capullo y soltó un gemido. Recogí mi saliva con mi lengua y me levanté para darle un beso en la boca con la saliva recogida. Entonces se agachó él y me lamió desde la rodilla hasta la parte inferior de mis muslos. Me resbalaba flujo hasta allí. Evitó mi coño y subió a mis pechos. Los lamió, mordió y subió hasta mi cuello. Me ensalivó el cuello, la barbilla y alcanzó mis labios. Me metió la lengua hasta el fondo. Volvió a agacharse y me rozo el clítoris con la punta de su lengua, Yo suspiraba de placer. Me abrí los labios para que me lamiera bien el clítoris que debía estar durísimo de excitación. De pronto me giró y comenzó a lamerme el culo y el ano. Notaba humedad en mi ano. Yo creo que llegó a meterme un poco de su lengua dentro. Luego me puso de rodillas y me metió la polla en la boca. Era suave pero esta vez tenía un punto a sal por el mar que me daba morbo también. Me agarró, yo creo de las orejas, y se follaba la polla con mi cabeza. La movía. Yo ensalivaba bien mi boca y succionaba su glande, luego le rodeaba con mi lengua, el gemía y gemía.

Me puso de pie y de espaldas a él mientras divisaba la playa y el mar y me la metió por detrás en mi vagina de un golpe seco y fuerte aunque entró a la primera porque estaba inundada de lubricante y de saliva suya. Sentía toda su gruesa polla en mi interior. Me taladraba a un ritmo constante seco pero lento. Gemía como una loca. Fóllame máaaas le gritaba. Métemela entera le decía. Él me decía que le encantaba mi coño húmedo, caliente y suave. Estás tan cachonda que te entrarían dos pollas me dijo. Eso no se me olvidó porque era verdad. Mientras me follaba y notaba sus gemidos y respiración entrecortada en mis oídos me tocaba los pechos. Estaban duros los pezones. Bajó su mano y me frotaba el clítoris mientras me follaba. A mi eso me hace enloquecer. Me tuve que agachar para sujetarme en la roca porque mis piernas perdían fuerza y no me podía sostener. Me corrí como una posesa, contracciones, movimientos compulsivos y espasmos juntos con gemidos. Le dije que parara después de correrme. Necesito un minuto para reponerme pero no la saques. Mientras me reponía me decía cosas sucias. Que zorra eres, quien te va a follar así cuando vuelvas a casa, mastúrbate recordando estos momentos.

Al ratito le animé a continuar. Mientras me follaba con la polla hasta dentro me manoseaba entera, clítoris, muslos, culo, pechos, cuello, lo hacía con una pasión y con movimientos de verdadero deseo y lujuria. Al cabo de unos minutos me dijo que se iba a correr pero que quería correrse dentro. Le dejé. Mientras su respiración se aceleraba yo más me excitaba. De repente un gemido largo y continuo mientras descargaba dentro. Notaba como bombeaba su polla, como le daban espasmos en el pene. Se dejó caer en mi espalda mientras se corría.

Después de unos segundos, los dos parados, la sacó. Al sacarla notaba como me resbalaba ya su leche. Me dijo que me sentara en la roca. Que tenía que correrme, que como me iba a dejar así. Me sentó en la roca y me abrió las piernas. Introdujo sus dedos dentro de mi coño y los sacó llenos de esperma. Me los acercó a la boca y los chupé con ansia. Sabía entre amargo, caliente y salado.

Se agachó y me lamió el clítoris, el coño, me metió la lengua dentro, me succiono el clítoris con sus labios y cuando ya estaba a punto de correrme, mientras frotaba mi clítoris me metió la lengua dentro. Gemía sin parar hasta que comencé a correrme de nuevo con espasmos, no pares alcancé a decirle.

Al terminar nos abrazamos y nos dimos un beso apasionado. Sabíamos a sexo, a mi lubricante, a su esperma pero estaba riquísimo.

Nos despedimos, me dijo que nunca se olvidaría de estos momentos y yo le dije lo mismo.

Regresé a la playa nudista me bañé para limpiarme un poco y regresé a mi sitio. Él no se quedaba a comer y se marchó.

Recuerdo esos momentos muchas veces, muchas veces me ha masturbado recordando cada segundo e incluso me excito al escribir y compartir estos momentos. Pienso que ahora diez años después este hombre ya es muy mayor pero seguro sigue recordando esta aventura.

Espero os haya gustado esta historia que me aconteció y gracias por vuestros comentarios que me animan a seguir escribiendo mis morbosas historias vividas.

Dulces Besos,

Olaya Exclusive Escort Madrid

Olaya Escort Madrid, en la habitación de un hotel de lujo. Con un picardias color coral, muy elegante, recuerda el relato erótico de unas vacaciones en una playa nudista en Valencia. Clase. Nivel. Blogger

De regreso a mi blog. Después de las vacaciones estivales

Mi última entrada al blog fué a finales de noviembre del año pasado. Escribí varias entradas inacabadas al blog, deseando un feliz año, bebete el dia de los enamorados, mis nuevas fotos en mayo, comunicar que el verano llegó anticipado, mi desconexion durante junio y julio por problemas con una persona muy allegada que padece alzheimer, algunos de vosotros sabéis quien es, mi nuevo video, y mi regreso de vacacaciones, y al mundo del escorting….

Hoy hace un día otoñal….pero estoy tranquila, relajada y pausada en el salón de mi casa….mirando el cielo cubierto….

 Os cuento algo del síndrome postvacional….

Según los expertos, el periodo de adaptación al trabajo después de la vuelta de vacaciones es de entre una y dos semanas. Hay que saber que una vuelta brusca después del verano puede hacer que se pierda productividad en el trabajo y hace posible poder sufrir el llamado «síndrome postvacacional».

«Adiós a la playa, a la siesta, a trasnochar, a no tener horarios, a no pensar en lo que nos incomoda… ¿Adiós? ¿Dónde está escrito que el final de las vacaciones sea el inicio de una condena?» esto es  sólo una reflexión la reflexión, tendemos a idealizar las vacaciones…. Pero la realidad es que ni las vacaciones son tan perfectas ni las semanas que restan tan horribles.

Asimila el fin de las vacaciones

La actitud positiva es determinante para retomar el trabajo de la mejor forma posible. Desde Tisoc Coaching ofrecen una serie de consejos para hacer menos «pesada» la vuelta a la rutina.

1. Adiós con el corazón. Hay que centrarse en la realidad. Es muy difícil volver a la rutina pensado lo mucho que se ha disfrutado durante las vacaciones. Hay que enfrentarse al día a día con los aspectos más agradables de la rutina y olvidar aquellos pensamientos que nos trasladen de nuevo al pasado y a opciones que ya no son factibles.

2. La vida es bella. Hay que respetar cada día el tiempo para uno mismo. Es necesario programar un tiempo de ocio personal -ya sean 15 minutos o 2 horas- pero se hace imprescindible un tiempo de disfrute personal para ajustar la vida a los nuevos ritmos de la rutina.

3. Agradece tu tiempo de vacaciones. Hay que tener en cuenta que no todo el mundo puede disfrutar de un tiempo de vacaciones. Todo aquel que ha tenido ese «lujo» este verano debe tenerlo en mente a la hora de volver al trabajo con actitud positiva.

4. Baja ya de la nube. El ocio y la desconexión provoca una sensación de bienestar que hace que «la euforia vacacional» nuble la realidad, el día a día y las obligaciones. Las metas ha de ser muy concretas, medibles y realistas, de otro modo solo valdrá para caer en la frustración.

5. Pensar a corto plazo. En vez de soñar con el próximo verano hay que hacerlo con el próximo fin de semana. La meta corta estimula, la muy larga, incomoda. Empezar la cuenta atrás para las próximas vacaciones es una de las peores ideas que se pueden tener.

6. De vacaciones todo el año. Es muy útil incorporar hábitos de las vacaciones a la rutina del trabajo. Por ejemplo el hecho de desayunar con tiempo leyendo el periódico es algo asociado al tiempo libre, pero es posible hacerlo sin mayor esfuerzo cada día antes de ir a trabajar.

7. Come equilibrado y duerme bien. Es importante llevar una vida sana. No hacen falta dietas, basta con tener una alimentación equilibrada y practicar algo de deporte.

Feliz Domingo

Mil besos, 

Olaya Escort Madrid

Nuevo pasado 8/05/2017. Escort. Madrid. Con una lenceria blanca , con ajustador, y ligueros, muy elegante, con clase, sensual. Nivel. HighClass. Be nuevo escribo en mi blog

 

Disponible en Barcelona desde 26 febrero hasta el 4 Marzo. Ambos incluidos

Holaaaa, Buenas tardes

Cuánto tiempo sin aparecer en mi blog?. Os imagináis….saturación de trabajo enfermero, las fiestas, el frio, la Residencia, preparativos de este viaje, y una caída casual…que dejo inmovilizada por unas semanas. Ya estoy bien, ya me conocéis y sigo de nuevo entrenando con mi personal trainer.

Volveré a estar disponible en Barcelona desde el 26 el Febrero hasta el 4 de Marzo, ambos inclusive. Espero pasármelo ejor que la última vez que estuve a mediados de Octubre con mil y una peripecias..

Estaré disponible en la zona de Sants. Mi horario de lunes a domingo de 9.00h hasta las 23:00h.

El próximo domingo nos vemos en Barcelona

Un besazo,

Olaya Escort.

Homenaje: porque te quiero mucho Mamá

Resultado de imagen de imagenes de una madre y una hija

Hoy es un día especial para mí, mamá te quiero mucho…. El día de las madres y, aunque se diga que este día es solo para las mujeres que han tenido hijos, yo pienso que es el día de todas porque, las mujeres, todas nosotras, tenemos una parte de madre, no solo de hijos, sino también de otras personas. Por ejemplo, ¿acaso una hija no cuida a su padre y a su madre cuando están mayores? ¿No cuidan las mujeres a sus amigos cuando están enfermos? ¿No intentan educarlos cuando se equivocan esos amigos o meten la pata? Pues eso, para mí este día es como el día de las mujeres porque las mujeres somos madres, aunque sea de una misma.

Sé que en otros países se celebra otros días y otros meses pero como en España se conoce este pues es cuando yo lo suelo celebrar, que para eso soy española, al menos conservemos una tradición antes de cambiarla por las modas. Si tú, querid@ que me lees, no lo celebras este día no pasa nada, puedes leer lo que escribo ahora y después el día que se celebre, así seguro que puede recordarte o, quién sabe, darte algunas ideas.

¿Le vais a regalar algo a vuestra madre? Yo sí, he decidido regalarle una tarde completa de salón y después un poco de ropa, que ella nunca se compra nada y siempre va con lo mismo por ahorrar. Pues bien, la huchita que tengo de caprichos hoy se va para mi madre, así que espero que no me ponga mucho reparo en comprarle cosas porque es su día. Y aunque sea algo material, también es porque voy a estar con ella todo el día. No puedo hacerlo a lo largo del año porque con el trabajo y demás se me van las horas pero el día de la madre es exclusivo para ella, le pese a quien le pese.

Este día es especial para muchas, es una forma de demostrar lo que se siente por una madre y cómo no, también yo quería rendir homenaje a la mía de alguna manera. Aunque yo lo hago los 365 días del año, no sólo en tu día. Hoy no creo que vaya a salir porque me espera una comida con mis padres así que lo más seguro es que esté con ellos, que además se lo merecen y es lo que hay que hacer. Pero bueno, ya por la noche veré lo que hago (me da que invitaré a algunas amigas para pasarlo con ellas, una noche de chicas antes de volver al trabajo que eso también hay que tenerlo en cuenta).

Y dicho lo cual, me gustaría dejar una pequeña carta para mi madre, para esa persona especial que siempre está encima mía y me cuida y me protege, con lo que yo soy de salvaje… Anda que no me tiene paciencia la pobre, si es que es un trozo de pan y, claro, me encantará poder hacer llegar a lo que ella hace con la mitad de cosas.

Pero bueno, esto va por ti, porque te quiero mucho, mamá.

Hay muchas madres en el mundo, muchas educaciones que se dan y que hacen que los hijos sean de una forma o de otra. Contigo tuve suerte. Desde pequeña me enseñaste a distinguir lo bueno de lo malo, no diciéndomelo sino dejando que yo lo aprendiera. Estabas conmigo para celebrar mis éxitos, y conmigo para enseñarme de los fallos que cometía.

Muchas veces me has reñido mi cabezonería, has estado conmigo a pesar de que no llevaba razón pero querías que aprendiera sola y que sola avanzara en la vida. Y lo he hecho. Ahora te miro y sé que lo has hecho tan bien, que has sabido construir una mujer hecha y derecha capaz de enfrentarse a la vida, a lo que venga, porque tengo tu sangre, porque tengo tu vida. Tú no te extingues cuando ya no estés, formas parte de mí y así seguirás siempre.

Porque a veces nos olvidamos que las personas no están aquí para siempre, olvidamos que una palabra sencilla, un te quiero, no cuesta nada decirla y hace que la otra persona entienda que de verdad le importas. Porque hay que demostrar el amor que se siente por la otra persona. Por todo, yo quiero decirte, una y otra y otra vez, te quiero mucho.

Y da igual si es porque hoy es tu día o porque es un día cualquiera, esas palabras siempre saldrán de mis labios para que, el día de mañana, no me arrepienta de no habértelas dicho más veces, aunque sí que lo haga porque me parecerán pocas.

Así que… Mamá… Te quiero mucho, aunque tengas Alzheimer, y estés en una Residencia, yo te quiero mucho todos los días del año no sólo ese día.

Mil besos,

Olaya

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com

 

 

Relato erótico: Certificado Alicia Ferrer.

 

IMG_1624xDon Esteban González González, Secretario General del Excmo. Ayuntamiento de Alcalá de la Rábita (Jaén).

CERTIFICA:

Que, de conformidad con los datos obrantes en esta secretaría de mi cargo, así como en los archivos municipales, el día de la fecha de expedición de la presente certificación, a las dieciocho horas y treinta y dos minutos, recibí en el aeropuerto Federico García Lorca de Granada a la señorita Ferrer procedente de la ciudad de Barcelona. El avión llegó con tan solo doce minutos de retraso. Tras un breve abrazo afectuoso y la habitual conversación de cortesía sobre el vuelo, la señorita Ferrer me insinuó con una leve sonrisa que la acompañase a los servicios de la terminal, donde pude ofrecerle la bienvenida que tan ilustre visitante merecía. Aún cuando le molestaba una pequeña herida, aquella oficina fue el probador de sus labios de los que ya tenía sobrada constancia y acompasé la histeria de los besos con recurrentes pellizcos rojos que avergonzaron sus pechos.

Así estuvimos unos minutos de trámite delicioso hasta que la señorita Ferrer comentó que nunca había recibido una acogida tan fría y distante en un aeropuerto y súbitamente dibujó su maravillosa mirada de gata en celo bajándose las bragas. Debía resolver aquella instancia en el acto y sin mantener la compostura claudiqué arrodillado, subí la falda y le rendí pleitesía haciendo burla para consolar elegante la pupa que ya le reventaba llorando. Una orden delicada y un segundo bastaron para mutar el aeropuerto en sanatorio y al fedatario en camaleón sedante.

Ella agradeció mi tacto acariciando suavemente mi pelo mientras vigilaba la escena a través de un gran espejo que había en los baños. Me consta que a la señorita Ferrer no le gusta mirar directamente a sus parejas sexuales, sino filtradas a través de un espejo. Le resulta bajo y soez mantener relaciones visualmente directas y en ocasiones como esta se siente más cómoda pensando, que simplemente observa como le comen el coño a otra.

Contradictoria y sumarísima me estampó las retinas para recriminarme el ensimismamiento vaginal gritando,“¡mírame a los ojos cuando me comes el coño¡, “Ten un poco de respeto”. Muy ofendida añadió negando con la cabeza, “pero que poca vergüenza tienes”. Alzando bruscamente los párpados la miré cariacontecido pero continué mi concienzuda labor buscando su aprobación apremiante con las cejas de punta, mientras la oía decir que ya no había hombres como los de antes. Tras varios minutos relamiendo y rotando las córneas desorientado, (no sabía si mirarla a ella o al espejo), me preguntó altanera y despectiva que si únicamente le iba a comer el higo, que si no tenía huevos en señal de cortesía granaína, de follarla mirando “pa” la Alhambra. Sumergido en la vulva e hipnotizado por mi hechicera apenas pude balbucear alguna estúpida disculpa sobre mis escasas dotes para la orientación, pero añadí que, en todo caso, podía ponerla mirando a Cuenca, que esa dirección si la conocía. La señorita Ferrer desaprobó mi impericia y amagó con abofetearme pero finalmente se mostró condescendiente y dijo “La Alhambra o Cuenca, que más dá, pero fóllame.”

Ahora mismo no podría dar fe, ni acreditar, si lo hicimos mirando a la Alhambra o a Cuenca, aunque tras repasar y verificar los hechos, la orientación del espacio y la dirección de la minga, probablemente fue avistando Estambul. Poco después me reprochó insistentemente que hubiera tenido la desfachatez de joderla en cincuenta segundos. Me disculpé mirando al suelo y quise desaparecer. Mi misión era dar fe de los hechos y no había estado a la altura de las circunstancias y mi ilustre visitante no merecía un recibimiento tan efímero y barato. Cuando ya casi alcanzaba la puerta de servicio la señorita Ferrer me avizoró con dulzura, y bajando los ojos con un brote de pícara tristeza en la mirada, me susurró: “Ivaánn, Ivaánn, no te vayas. Iván, perdóname; sé que soy una desagradecida, sé que me he portado mal”. Dándome la espalda, se giró hacia Estambul, la Alhambra o Cuenca, yo que sé, se bajó aún más las bragas y se subió aún más la falda. No necesitaba más instrucciones. La penetré por detrás con fuerza y una puntada de rabia, ya estaba hasta la polla. Con una mano agarré sus muñecas y con la otra la sostuve firmemente tirando de sus cabellos. Ocasionalmente soltaba amarras y la azotaba violentamente con la mano abierta castigando su chulería, avivando sus agudos chillidos y paralizando su resistencia mentirosa. En aquél momento desconocía cualquier dato acerca de la orientación del polvo, pero en mi fuero interno, en lo más profundo de mi alma, sabía que la estaba poniendo ¡mirando a Cuenca¡.
Debo dejar constancia fehaciente de hasta qué punto le apasiona llegar a ese extremo gris en que se confunden el placer y el dolor físico, donde un sorpresivo y acrobático cambio de roles genera en el cerebro femenino una gigantesca sacudida eléctrica que hace que se estremezca hasta la terminación nerviosa más vaga de su coño, desvaneciendo siglos de civilización y lucha por la liberación de la mujer, en un humillante sueño de dominación. En esos instantes feroces de milésima congelada se abandona vencida a una derrota plácida sin heridas mortales, y ante la brutalidad del polvo, su único mecanismo de defensa es lubricar, gemir y temblar; lubricar, gemir y temblar, derramándose una y otra vez, como si pretendiese falsamente ahogar mis embestidas anegando la estancia en lubricidad.

Una última venida colosal inundó el aeropuerto y la ayudé a desplomarse disecada sobre la taza del water. Aunque no había hecho la primera comunión, la escuché rezando, ay Dios mío, ay Dios mío, como un feligrés celebrando el advenimiento del mesías corriéndose de gusto. Tirada en el suelo parecía una dorada sin agua resoplando asmática, y mientras su ojito se retorcía latiendo avergonzado, unas lágrimas violaron su rostro. Seguramente se sentía la mujer más feliz o la más puta. En un arrebato de filantropía me agaché para acariciarle suavemente el oscurillo con la punta de la lengua, en un milagroso acto de reconciliación tenebrosa. Ella se quedó quieta como un muerto. Aunque no se movía, jamás una moribunda agradeció tanto la medicina, ni el placer terapéutico de una serpiente. Me acojoné cuando, resucitando como un zombie, miró fijamente al espejo de los baños para examinar fielmente a su curandero con los ojos como platos. Inmensamente relajada disfrutó absorta del espectáculo. Sin duda no se sentía la más puta, no. Que feliz y cómoda se encontraba pensando que aquella estampa le era ajena, que simplemente observaba como le lamían el culo a otra.

Esa es la gran virtud de la señorita Ferrer, y doy fe de ello, siempre sabe cómo provocar, aunque sea en la tierra de la malafollá, que le hagan una gran bienvenida.

Y para que conste donde proceda expido la presente certificación, de orden y con el visto bueno del Sr. Juan Montoya Cortés, en su calidad de Alcalde Accidental, de conformidad con el Decreto de delegación de atribuciones nº 1145/13, de 17 de mayo de 2016, sellado y visado, en Alcalá la Real a 18 de mayo del año dos mil dieciseis.

Vº Bº
Fdo. Juan Montoya Cortés

EL SECRETARIO
Fdo. González González de la Gonzalera

P.D. DECRETO nº 1145/13.

Iván

Besos,

Olaya

Fuente: www.relatoseroticos.es/fantasias-eroticas/cambio-de-rol-con-mi-mujer

Fuente: wwwrelatos.marqueze.net

Fuente: lavieenrose.es › Blog

Mi carta a los Reyes Magos de Oriente

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Mi carta a los Reyes Magos

Ya estamos oficialmente en Navidad, asi que voy a escribir mi carta a los Reyes Magos. Aunque el tiempo parece que no quiera darnos la razón porque la verdad es que hay días en que pasas mucho frío, diluvia, y otros en los que te vendría bien llevar una camiseta de manga corta. Creo que por eso muchos nos resfriamos ahora más que antes, porque no aciertas con el tiempo.

Yo ya tengo todos los vestidos preparados para la Navidad y para Año Nuevo que este año quiero salir y divertirme mucho. De hecho ya tengo una pareja con la que pasaré Nochevieja, eso después de la cena, claro. Lo primero es la familia y después la fiesta. He quedado con Silvie para ir a las 12 a una fiesta que dan hasta la madrugada y así volveré a casa a ver qué me ha dejado Los Reyes Magos.… jejeje, que una siempre quiere que le regalen algo y es que me encanta eso, aunque sea una tontería, para mí cualquier regalo es todo un mundo.

Por eso ya he preparado hasta la carta a Los Reyes Magos que quiero echarla en un momento (la echo en el correo pero, como también se puede echar por correo electrónico, pues me gusta jugar un poquito y mandarla también por ahí). ¿Quieres saber qué he pedido? Pues aquí te la dejo que, así, si  leen mi blog, también va a saber lo que quiero que me traiga este año aunque no sé yo si va a ser posible, ya me diréis vosotros.

“Queridos Reyes Magos de Oriente,

Aquí estoy de nuevo un año más. Soy Olaya Escort y, como cada año que pasa, y porque no quiero perder esa ilusión por la Navidad, los regalos y sobre todo esa ilusión que se tiene de niños, y que gusta tanto recordar, me tenéis escribiéndonos para pediros todo lo que quiero tanto para esa noche como para el próximo año, que no se diga que no podéis ayudar en eso.

Sabes que me he portado bien… Vale, quizás no tanto con cierta persona, Arturo, pero es que lo que me hizo no tiene nombre y cuando hacen enfadar a Olaya  es para temerme así que, si no miras eso, el resto desde luego estuvo bien. Así que creo que me merezco un regalito al menos. Ya sé que mis amigos me harán muchos pero el que les pido a vosotros es especial así que esmérense en cumplirlo, señores mío, que si no voy a tener que tenderte una trampa y no querrás saber lo que te haría, o quizás sí, no sé yo…

Bueno, a lo que iba. Lo que quiero que me traigan es… ¡Un tío! Sé que en ese saco que llevas te caben y seguro que hay muchos que se apuntan a dejarse meter ahí para aparecer en mi casa. Pero necesito que cumplan ciertas características, algo que, hasta ahora, no ha pasado y estoy un poco cansada, al final voy a pensar que alguien se equivocó en alguna época y lo fastidió todo:

  • Que sea caballeroso. ¿Dónde ha quedado eso en los hombres? Seguro que vosotros, que tienes tanta edad, me entiendes bien lo que quiero decir. No me refiero a uno de esos caballeros de otras épocas que además son machistas, si es así déjalo. Prefiero los de ahora que sé dominarlos a ponerme a lidiar con bárbaros.
  • Que escuche. No hay nada peor que el tener a un tío, estar hablándole, y que parezca que haya desconectado y solo asienta o diga “ajá” como un títere. Luego le preguntas qué has dicho y se queda en blanco jajaja. ¡Me ha pasado!
  • Que sea empático. Hay veces que los hombres creen que estamos locas porque tenemos cambios de humor, pero es que no se ponen en nuestra piel. Ellos ven las cosas de forma diferente pero nosotras pensamos mucho y claro, le damos tantas vueltas a todo que al final nos fijamos en tonterías. Pero si nos apoyan y al menos nos encauzan (aguantando nuestras rabietas) al final nos damos cuenta de ello.
  • Que sea… Ejem, pues eso, un macho, macho, no de esos que lanzan gruñidos y parecen más mono que otra cosa, pero al menos que sepa hacer bien una función esencial: SEXO. De esos que te deja maravillada.
  • Y, por último, que sea inteligente. Que no falle eso.

Sé que pido mucho pero como  recorréis todo el mundo, seguro que has visto a alguien. Échalo en la bolsa para mí, ya sabeís mis señas.

Siempre tuya, Olaya Escort.

¿Os imagináis la cara de quien lea esta carta? Jajaja, por eso me gusta escribirla, porque así alegro a muchos (menos mal que no pongo mi dirección ni nada por el estilo). Que me dices Arturo, Tesoro……

MIl besos,

Olaya Escort Madrid

Fuente: www.mariabenavent.com/micarta-a-los-reyesmagos/

Fuente: https://elrincondefloricienta.com/2015/01/05/carta-a-los-reyes-magos/En caché

Fuente: www.vitonica.com/vitonica/micarta-a-los-reyesmagos

 

El anuncio en esa página de contactos: curiosidad, morbo, hambre de experiencias….

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El anuncio que llamo mi atención: curiosidad, morbo, hambre de experiencias. Olaya Escort con un corpiño muy sexy, en color verde y negro, con liguero, sobre un cama…

No sé qué fue lo que me llevó a visitar  el anuncio en aquella página de anuncios de contactos, supongo que simple curiosidad, pero el caso es que leyendo lo que la gente ofrecía, un anuncio me llamó mi atención. Decía algo así como “¿te gustaría que tu mujer tuviese un amante?, ¿te gustaría ver a tu chica con otro y tú solo mirar? ¿te gustaría provocar situaciones morbosas sabiendo que todo está bajo control. Chico de 41 años, limpio, educado, discreto, no cobro ni pago. Solo por placer”.

¿Qué se escondería detrás de el anuncio como ese? Sólo podía saberlo si contestaba y así lo hice. Me dirigí a la dirección de contacto con estas palabras: “yo soy la chica o la mujer de alguien que no sé si querrá verme con otro, pero yo sí quiero, quiero vivir esas situaciones morbosas que ofreces. Si te atreves conmigo a espaldas de mi marido, llámame” y puse mi número de teléfono.   

La respuesta no se hizo a esperar en forma de SMS: “me atrevo. Dime dónde y cuándo”. “En dos horas en el Paraje de la Espada”, le contesté. Y su último mensaje fue “empezaremos con las situaciones morbosas,  quiero que lleves una falda muy corta, unos tacones muy altos, un tanga negro y sin sujetador. Sólo si apareces así sabré que eres tú”.

 Y así que me vestí. Con la intención de que el juego empezase pronto, decidí ir en moto: con la falda corta mis piernas quedarían expuestas en su totalidad y el tanga se dejaría ver sin esfuerzo. Sólo pensar en lo que estaba haciendo, sin saber qué podría encontrarme, quién sería el hombre al que iba a conocer, los peligros que podría correr.. me provocaba una gran excitación. Mi sexo se iba humedeciendo de tal manera que creí que aquel desconocido podría apreciar desde la distancia cuán mojada estaba. Y eso arrastraba mis sentidos …. todavía más.

Llegué al Paraje y me mantuve  lejos de un hombre que, apoyado en un coche negro, parecía esperarme. Por señas me pidió que me subiera la falda, supuse  que para comprobar que llevaba puesto el tanga que me había pedido. Así lo hice. Bajé de la moto y, con un suave contoneo, me subí la falda para dejarle ver mi ropa interior. 

 Igualmente por señas me indicó que me quitara la falda porque no podía apreciar bien la vista. Y yo, toda obediente, así lo hice. Seguía mojándome. Mis pezones se endurecían y se dejaban ver a través de la camisa que vestía porque, siguiendo las instrucciones del desconocido, no llevaba sujetador.

Se dió cuenta y me pidió que me quitara también la camisa. Estaba enajenada, no me importaba estar en un sitio público, cierto que no parecía haber gente alrededor, pero, de haberla habido, estoy segura de que habría seguido con el juego. 

Me quité la camisa y me quedé de pie, mirándole desafiante, llevando sólo el tanga y los zapatos. Me sentía tremendamente sexy y extremadamente puta de esta manera, pero la situación me encantaba.

 El desconocido seguía sin acercarse cuando me pidió que me quitase el tanga y, después de chupar mi dedo índice, me acariciara con él, lentamente, mi clítoris que ya estaba abultado y ardiendo. Así lo hice y una corriente eléctrica recorrió mi columna vertebral, mientras mi sexo completamente abierto y expuesto, pedía guerra.

 Pero él no se acercaba. Cogió su teléfono y marcó mi número, Al descolgar, descubrí una voz varonil sensual que me daba órdenes. Me dijo que no se iba a acercar, que no me iba a poner una mano encima pero que iba a provocar en mí un orgasmo como nunca había sentido antes.  

 Me preguntó si quería masturbarme para él y asentí. Entonces empezó a darme órdenes. Su voz clara a través del teléfono y la ilusión de estar a su merced, hacía que mi cuerpo se encendiera cada vez más.

 Me pidió que le demostrara que mi sexo seguía húmedo. Cuando con mi mano le mostré la humedad que tenía y que aumentaba por segundos, me ordenó que me pusiese de nuevo el tanga y me subiese a la moto con las piernas muy abiertas mirando hacia la zona donde él se encontraba.

 Como una autómata, llevada por un deseo irrefrenable, me puse las braguitas y me subí a la moto tal como me había pedido. Me preguntó cómo estaba mi vagina y le contesté que muy mojada, muy abierta y deseando ser penetrada. Entonces, dijo, mete en ella dos de tus dedos y muévelos como a ti te guste. Aproveché para quitarme las bragas casi de un tirón e introduje dos dedos de mi mano derecha mientras mi mano izquierda acariciaba y pellizcaba mis pezones. 

 El seguía hablándome, haciéndome imaginar situaciones que me estaban volviendo loca, pero ya no escuchaba. Mis manos y mi cuerpo lo hacían todo. No podía parar, necesitaba un hombre, necesitaba otro cuerpo con el que fundir el mío pero, como ya tenía claro que aquel hombre no se iba a acercar, seguí y seguí acariciándome hasta que por fin, un orgasmo salvaje me alcanzó. Quedé tumbada sobre la moto sin fuerza alguna pero exageradamente satisfecha.

 Cerré los ojos por un momento y oí como el coche se ponía en marcha y se alejaba. No dijo nada más.

 Han pasado muchos meses desde aquello y más de una vez me he sentido tentada de llamar a ese desconocido pero nunca lo he hecho. Tampoco he vuelto a visitar esa página de anuncios, (el anuncio), aunque intento descubrir a ese hombre en todas las voces de la calle.

Mil besos,

Olaya Escort Madrid

Fuente: https://books.google.es/books?isbn=8468767948

Fuente: www.ashleymadison.com

Sexo robótico del futuro.

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Sexo con robots en el futuro

En un futuro no muy lejano y en una ciudad cualquiera. Tendremos sexo con robots, como ahora con muñecas hinchables sumamente caras, que son como mujeres reales…

Celine es un a mujer, guapa e independiente que vive sola desde que se independizó a los 21 años. Trabaja como asistente en un centro médico especializado en operaciones de cirugía estética. No tiene pareja, ni novio. Es heterosexual, pero ya hace tiempo que dejó de salir con hombres.

Tiene ahora 33 ańos y lleva 3 sin sexo con otro ser humano! De alguna manera, debido a su trabajo en la sala de operaciones, el contacto con la piel, las grasas, incluso otros residuos orgánicos, le producen repulsión. No le gusta tocar a la gente, incluso los olores personales son difíciles de soportar sin el olor a productos químicos y desinfectantes que se concentra en el hospital.


Es una mujer joven con un apetito sexual que necesita satisfacer todos los días.

Hace 6 meses no pudo más y busco una solución. Ha comprado un robot sexual. Una inversión cara, pero con unos resultados excelentes.

Cada día después del trabajo lo programa para que cuando ella está distraída haciendo cosas en la casa, se acerque a ella para mantener sexo. Hoy le ha programado para que la busque a las 20 h, justo entonces se estará vistiendo para recibir la visita de una amiga a las 21 h.
El robot es genial, es limpio, discreto, no molesta, no ensucia, no huele, y le da tanto, tanto placer!!!!! Tiene todas las habilidades del mejor de los amantes, es una máquina de precisión, y tiene la fuerza de una grúa para levantar en sus brazos a Celine en un brazo y a otra mujer en el otro simultáneamente, a parte de muchas otras opciones.

Cuando Celine está vestida encuentra a su querido robot caminando hacia ella cruzando el pasillo hasta el baño. El robot no habla, pero es muy claro en su gesto cuando eleva el brazo hacia Celine

Ella le coge la mano y le sigue hasta dónde quiera que él la lleve. Le encanta intentar adivinar cual será el siguiente movimiento, pero casi siempre la sorprende.

Cruza el pasillo hacia el salón y la abraza. Celine se excita al sentir su pecho contra el cuerpo frío y duro del robot. Sus pezones se ponen duros y corriente eléctrica hace que sienta el palpitar de su corazón ahí abajo. Le huele, le encanta porque no huele a nada. Le chupa el cuello, besa sus labios de plástico ….
El robot la aprieta fuerte contra él, y le sube el vestido hasta justo debajo de las nalgas; le quita las bragas, delicadamente, agachándose para acompañarlas hasta sus tobillos, dónde Celine las sacude y las envía quién sabe dónde. Entonces robot mete la mano entre sus piernas buscando el clítoris de Celine.
Celine está muy caliente y muy mojada, se deja caer en el brazo del robot cuál bailarina de tango, y el robot empieza a masturbarla.

Dios mío, como le gusta, sabe hacerlo tan bien!!!La mejor inversión de su vida, le gusta tanto su robot que hasta le quiere, es su amor, ya no podría vivir sin él.

Celine tiene un orgasmo, ahí, medio flotando en el aire. Un orgasmo intenso que la hace gritar de placer mientras nota como gran cantidad de flujo resbala desde su vagina con cada espasmo. El brazo fuerte de su robot la sujeta fuerte y estoicamente para que no caiga.

Celine quiere tener una sesión de sexo completa con él, pero en ese momento llaman a la puerta – había olvidado a su amiga, ha llegado demasiado pronto – pone al Robot en Pause, e intentando retomar su aliento se dirige a la puerta para abrir.

Al abrir la puerta, su falda está aun medio subida, el robot en medio del salón de pie, inmóvil, y Celine está sonrojada. Su amiga que es muy observadora se da cuenta al instante de lo que está ocurriendo…

– Si es mal momento me voy! – dice la amiga.

– La verdad es que … ya sabes …. – dice Celine

– Aunque pensándolo mejor a mi también me gustaría probar el robot, tantas veces me has contado lo fantástico que es, que ya no puedo más!

– Anda que!!! … estoy muy cachonda, ahora lo necesito yo – dice Celine que no tiene ningún pudor cuando habla con su amiga.

– Me gustaría mirar cómo lo haces así cuando me toque a mí ya se cómo va.

– Jo tía … vale, siéntate ahí y puedes mirar – señalando a una silla que está justo al lado del sofá.

Celine se acerca al Robot y lo reenciende. El robot la coge por la cintura y la levanta en sus brazos. Celine rodea la cintura del Robot con sus piernas mientras oye como un motorcito hace que surja un pene en la parte central baja de su cuerpo, justo entre las piernas del robot. Es el maravilloso pene robótico que Celine disfruta cada día.

Celine está tan mojada!! No puede bajar, está colgada como un mono al cuerpo del robot. Ahora le da un poco de vergüenza que su amiga la mire, pero el robot la sujeta fuerte en el aire y no la va a soltar si no es que ella le da al Stop y Reboot.

El pene robótico ha salido completamente de su cubículo y el Robot se introduce lentamente en la vagina de Celine, que se siente derretir. Su vagina late por dentro al notar ese elemento duro y frío metiéndose en ella y moviéndose lentamente, siente muchísima excitación por la incógnita de lo que va a suceder con ella ahora.

Es increíble, con los hombres nunca había sentido tanto placer ni tan rápido, disfrutaba del sexo ahora, más que nunca, le encantaba, se volvía loca y además: no tenía que tener vergüenza si gritaba o estaba tan mojada que parecía que se hubiera meado, era libre de todo, de valoraciones o juicios, y encima, era impoluto, cada día lo desinfectaba y siempre estaba listo para ella.

El robot la penetra, entra y sale a un ritmo medio, su tamaño es perfecto, nunca le hace daño, está siempre dura, es lo genial!!!

Está haciendo sexo con ella aun de pie en medio del salón, y de repente empieza a dar vueltas sobre sí mismo, como bailando …. Mmmm…. Celine se sujeta a su cuello y deja caer su cabeza hacia atrás dejando su pelo largo volar con cada giro.

Cierra los ojos para concentrarse en la sensación.

– Dios, ahhhhhh, ahhhhh, mmmmmmmmmmmm, – gruñidos de placer escapan sin cesar de la boca de Celine.

Está teniendo otro orgasmo, fuerte, pero esta vez en el interior de su vagina. Este orgasmo lo puede alargar más, quiere más …

El robot sigue follándola, lento, para que se prolongue aún más la sensación…. Sus sensores detectan los espasmos y adaptan la velocidad del movimiento del pene y las caderas.

Lentamente el robot deja de girar, y su pene paulatinamente deja de moverse.

Celine levanta su tronco hacia delante y besa al robot en los labios y en la cara.

– Gracias, mi amor – dice.

Aprieta el botón de stop y el robot baja los brazos lentamente y libera amablemente a Celine de su prisión.

Ahora la amiga de Celine está alucinada, y … muy cachonda.

Ver a su amiga gozando en frente de ella la ha puesto muy, muy, caliente.

– Celine, creo que necesito probar tu robot ahora mismo. ¿Puedo? – dice la amiga.

– Si, un segundo que lo limpio y te dejo con él. – dice Celine recolocándose las bragas y el vestido en su sitio.

– Pero si te gusta, te compras uno, que este es mío y lo necesito todos los días.

– Claro xurri, si me gusta me compro uno y le meto una batería de larga duración!!!!

Por supuesto a la amiga le gustó mucho, pero esto es otro historia que es contaré otro día……😉😘

Un besazo,

Olaya Escort Madrid, blog de Escorts Madrid

Fuente: www.lanacion.com.ar › Tecnología › Tecnología

Fuente: www.lavanguardia.com/vida/20160326/…/el-mito-del-sexo-con-robots.html

Fuente: sumedico.com/sexorobotsfuturo-del-placer/

Fuente: www.contactomagazine.com/articulos/sexo-con-robots1015.htm